
"Insalubridad, abandono de zonas públicas, acerados en malas condiciones para los peatones, cristales rotos abandonados en la vía pública, botellas de alcohol tiradas decorando calles, perros de raza de defensa y ataque sin bozal, graffiti y pintadas diversas….es la realidad del barrio de Quiebracarretas, en su tramo de Corazón de Jesús, que comprende las calles Córdoba, Santaella y limítrofes.
Comenzamos a andar por las inmediaciones del Instituto Clara Campoamor. Más de setecientos escolares recorren camino obligado por el barrio sin que existan pasos para peatones adecuados, ya que los pocos existentes están prácticamente borrados. Un paso de peatones elevado es de necesidad urgente en los aledaños del centro, cosa que parece no preocupar a nuestro ayuntamiento.
Continuamos caminando por la calle Santaella, ambientada con jardines con cuatro plantas secas plantadas en arriates de más de dos metros de diámetro, bellamente tachonados de agujeros en el suelo y con tierra dura como cemento, ya que no ha sido removida en años, seguramente desde la construcción de los bellos planteros.
Unos pasos más y nos situamos en medio de la plazuela delantera de los bloques número 11 y 13 de la misma calle Santaella. Cuadrados huecos que deberían alojar un alto y crecido árbol se nos ofrecen a la vista desprovistos de su árbol o verde huésped. Oquedades o agujeros llenos de basura en las que se forman charcos con la lluvia y en donde fácilmente nuestros mayores y niños, pueden tropezar y romperse una pierna o la cadera, quien sabe si incluso caer con mayores consecuenciass. Desniveles en caminos de casi un metro de altura sin barandas o protección alguna que impidan la caida. Del carácter ordenado y cívico de los vecinos es muestra que algunas partes de dicha plaza han sido pintadas por ellos mismos.
Las escaleras descoloridas son muestra de un abandono de años. También es de reseñar los agujeros en el pavimento de quince, veinte, treinta y cinco centímetros de profundidad, justo en la entrada a las escaleras de acceso a las viviendas.
Llegamos a la calle Córdoba, pasamos detrás de las viviendas sociales que la empresa municipal Suvilusa gestiona en régimen de alquiler. Allí in situ podemos comprobar el grado de marginalidad, pobreza, insalubridad y deplorables condiciones de vida a las que están sometidas estas dignas familias.
Una ventana con vidrios colgando al exterior a modo de guillotina corona la fachada posterior del edificio. Hay vidrios en la acera desde hace más de nueve días según nos cuentan los vecinos. Debajo de la ventana grafittis y pinturas varias decoran el ladrillo rojo profusamente, sirviendo de pizarra la roja pared a la llamada de atención del barrio, de los jóvenes del barrio que luchando contra el tedio no encuentran otra forma de dar cauce a la falta de esperanza, al aburrimiento y a la bostezada generalizada que les produce la inexistencia de un horizonte de trabajo, prosperidad y calidad de vida.
UPyD habló con ellos, con los jóvenes, nos cuentan que quienes viven allí son tranquilos y quieren mantener su edificio limpio, nos pidieron que transmitieramos la petición, de la necesidad de unas puertas para cerrar el recinto y unos bancos para poder sentarse afuera a charlar y tomar el sol y nos puntualizaron que son gente de fuera, la que viene a pintar, ensuciar y dañar sus viviendas.
También los mayores son prioridad para UPyD. Hablando con ellos hemos podido saber del trato inaceptable al que someten a estas familias pobres de necesidad desde Servicios Sociales en el ayuntamiento de Lucena. Siendo analfabetos o faltos de conocimiento, les dan los impresos de peticiones de vivienda y demás prestaciones desoyendo la necesidad de información y de ayuda en labores administrativas que estas personas demandan. Cuando las tengan rellenas las traen, les consigna la trabajadora social designada.
Según unos inquilinos, miembros del colectivo gitano, nos cuentan del trato injusto de que son objeto por parte de un trabajador de Suvilusa que les obligó a cambiar un piso amplio que tenían en régimen de alquiler por otro mucho más pequeño de dos dormitorios y así fueron sacados del bloque en el que dicho trabajador vive, realojando a un amigo propio en el piso en cuestión, de cuatro dormitorios y dos baños. Se da la circunstancia de que la familia gitana está formada por más de siete miembros y el amigo de dicho trabajador solo él, su esposa y un hijo.
Los traslados fueron realizados de madrugada, sobre las cuatro de la mañana. Dichas personas nos cuentan que no tienen contrato, ni copia, después de dos años de sucedidos estos hechos, aún esperan los documentos. El personaje les argumenta que los papeles han de venir de Córdoba. Hasta el día de hoy no han llegado.Esta persona de la cual ignoramos el nombre y siempre bajo la versión de varios vecinos parece ser que tiene amplios poderes para otorgar a dedo las viviendas de Suvilusa en el bloque en cuestión.
UPyD pudo comprobar como dentro del mismo bloque numero 34 se han creado dos zonas bien definidas. Una zona donde todo esta limpio y confortable y parece ser que según cuentan los vecinos limpia el personal del ayuntamiento. Y otra zona infravalorada y marginal donde la suciedad se amontona en las papeleras, no se pinta, no se limpia el graffiti y el caos domina la existencia.
Desde UPyD ponemos el dedo en la llaga y queremos ser vehículo de transmisión de estas realidades a nuestro ayuntamiento y convecinos. Una llamada de atención a la sociedad lucentina, el barrio La Lata también es parte de Lucena".
Lucena 11 de Abril de 2010
Mª del Carmen Cruz Lara
Responsable área de Bienestar social y Asuntos Sociales
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