La primera transformación global en la historia humana fue la neolítica al final de la última glaciación dando lugar al desarrollo de la agricultura y a un conjunto de innovaciones técnicas que aplicadas al trabajo (arado, metalurgia, útiles agrarios) condujeron al desarrollo de una nueva distribución y manera de entender el trabajo humano distinta a la conocida en las sociedades cazadoras y recolectoras.
El hombre a partir de este momento obtiene artificialmente de la naturaleza un excedente de alimentos. Estos cambios permitieron el desarrollo de grandes núcleos estables de población. Las ciudades donde germina la cultura y se desarrollan nuevas formas de vida y de pensamiento.
La propiedad privada, la acumulación de riquezas, nuevas formas de desigualdad y poder, liderazgos políticos y extensos imperios, predominio de la familia patriarcal y el desarrollo de las religiones primero politeístas y luego monoteístas, fueron innovaciones asociadas al desarrollo de las sociedades agrarias.
En las antiguas sociedades humanas cazadoras y recolectoras las desigualdades y estratificaciones no pasan de la mera superioridad del individuo con respecto a algún rasgo especialmente característico y útil al grupo, facilidad para la caza, liderazgo, desigualdad basada en el género o roles sexuales.
Es a partir de la revolución neolítica cuando comienzan a generarse y aumentar las desigualdades. La segunda gran transformación trajo la aparición de las sociedades industriales, también se conecta con importantes cambios sociales, culturales y políticos; surgimiento de los Estados Modernos, democracia , reconocimiento de los derechos humanos, secularización de la vida social, sindicalismo y movimientos sociales e ideológicos (liberalismo, socialismo, anarquismo, comunismo, fascismo…), sociedad de consumo, medios de comunicación social, cultura de masas.
La tercera gran transformación que está teniendo lugar como resultado de la revolución tecnológica, ¿Qué efectos tendrá?.
La mayoría de los analistas sociales coinciden en que estamos adentrándonos en un nuevo modelo de sociedad, pero no hay acuerdo a la hora de señalar el rasgo definitorio que va a permitirnos conceptualizar el nuevo cambio.
Se ha hablado de sociedad tecnotrónicra ( Brzeninski ), de sociedad postmoderna (Etzioni ), de sociedad opulenta o nuevo estado industrial, ( Castell ), sociedad digital (Terceiro), de Telepolis (Echeverria)…Intentando resolver el problema definitorio de paradigma de la sociedad emergente recurriendo a la calificaciónde sociedad post-industrial estaríamos empleando un recurso insuficiente al igual que si usamos sociedad post-cazadora o sociedad post-agraria para definir la sociedad neolítica y después la industrial.
El rasgo distintivo de la nueva sociedad emergente es el predominio del sector servicios.
Los datos estadísticos demuestran que el porcentaje del sector servicios en la estructura de producción mundial en el siglo XX era superior al 60% del PIB, incluso en los países menos desarrollados donde se situaba por encima del 52%.
A finales del siglo XX en los países desarrollados se alcanzaba el 74%. Es razonable hablar de la “sociedad de servicios”. Este sector ha llegado a ser a finales del siglo XX la fuerza motriz de la economía y el empleo. Aunque la actual confusión entre industria y servicios en los primeros años del siglo XXI permite hablar de la servindustria, donde gran parte de la actividad productiva tiene una dimensión central de servicios.
También se habla de la sociedad del ocio, aunque habría que matizar que las reducciones de jornadas y la disponibilidad de tiempo libre y vacaciones son conquistas muy recientes e implantadas en unos pocos países y orientadas hacia unos tramos concretos de población. Durante los últimos lustros las definiciones de modelo de sociedad emergente que han tenido más captación han sido las de sociedad de la información y sociedad tecnológica o sociedad tecnológica avanzada.
En la sociedad informacional el concepto más importante es la información. Los que se sitúan a la cabeza en las nuevas sociedades son los que pueden disponer y procesar más información, los que controlan las redes de información y de comunicación.
La enorme influencia cultural, la productividad, competitividad económica e influencia política de los conglomerados de comunicación y redes de información permiten aventurar que quienes controlan y poseen los medios de comunicación serán las nuevas élites.
Los nuevos descubrimientos electrónicos como los diminutos chip permitieron posibilidades inauditas hasta entonces: Internet, telefonía móvil, comunicaciones en tiempo real, la expansión de las industrias de la información, nuevas formas de organización económica…
A medida que se va consolidando la revolución informacional se hacen notar las situaciones cambiantes que alumbran una nueva época. A principios del siglo XXI la ingeniería genética va a marcar los grandes cambios, también en aspectos sociales, los próximos lustros. La extensión de las aplicaciones de la robótica, nuevos materiales y herramientas, nuevas energías y la aplicación de todos estos adelantos a la vida cotidiana y al ocio abrirán nuevas expectativas y formas de organización societaria.
La tecnología para muchos analistas sociales es una de las variables fundamentales en la conformación de los sistemas de estratificación.
Las nuevas generaciones van a conocer un mundo de ciencia-ficción difícilmente imaginable. La triple revolución de la microinformática, la biotecnología y la física cuántica traerá nuevas fuentes de energía, materiales, herramientas, introduciendo cambios tan vertiginosos en las formas de vivir, de trabajar, de relacionarnos y de pensar que harán irreconocibles las sociedades en que vivimos en pocos años.
El problema fundamental para la sociedad humana en el próximo siglo va a ser el desajuste entre las tres nuevas olas de la tecnología y las necesidades básicas de la gente pobre. La ciencia a corto o medio plazo se teme vaya a constituir una influencia negativa de forma directa o indirecta en la agudización de las desigualdades sociales.
Las máquinas desplazaron a los obreros manuales no cualificados y los ordenadores han reemplazado a los empleados de oficina no cualificados en todos los ramos de la industria y el comercio. La clase media tradicionalmente conservadora casi no existe, los empleos que pagan lo suficiente para mantener una familia con comodidad ya no están disponibles para los jóvenes que no tienen una educación superior, las familias con acceso a ordenadores y educación superior se están convirtiendo en una casta hereditaria, los hijos heredan las ventajas de los padres.
Dos visiones sobre los efectos del actual proceso científico: por un lado un futuro de prosperidad, tiempo libre, conocimiento ilimitado, buenos empleos, salud, prolongación de la esperanza media de vida y por otro lado al mismo tiempo la visión sombría de una pérdida sustancial de empleos, agudización de las desigualdades, discriminación genética…
Una sociedad de ricos y pobres de la información. Los cambios tecnológicos siempre han tenido fuertes impactos sociales. Se están ampliando las líneas de fractura social entorno a la raza y la clase.
Otro impacto negativo de la revolución tecnológica en curso es la perspectiva de nuevas desigualdades en la propia caracterización física de los seres humanos. En un futuro los sectores más prósperos de la sociedad podría enriquecer la estructura génica de sus descendientes mediante ingeniería genética.
La sociedad tecnológica ha promovido cambios notables en todos los órdenes:
1- Económicos (globalización)
2- Los recursos científicos tecnológicos como variable económica central.
3- Institucionalización de la ciencia. Mega-empresas multinacionales con poder, influencia y recursos
capaces de competir con los Estados nacionales.
4- Robotización. Desplazamiento de gran numero de obreros y empleados.
5- Transformaciones en la naturaleza del trabajo como consecuencia de la robotización. El ser humano hacedor convertido en simple supervisor de máquinas o suministrador.
6- Nuevas modalidades de trabajo: teletrabajo, empleos esporádicos, bajos salarios, a tiempo parcial.
7- Élites de tecnócratas, gerentes, programadores por un lado, por otro lado trabajadores prescindibles y sustituibles, sujetos a mayor disponibilidad geográfica y de horarios.
8- Reducción salarial y del número de horas.
9- Paro estructural, subempleo, desigualdad, pobreza. Estructuras duales con aumento de las Infraclases, los excluidos y los grupos sociales postergados, especialmente entre los jóvenes, mujeres, emigrantes y sectores con bajas cualificaciones.
10- Declive y desdibujo de las clases medias tradicionales, crisis de valores de clase con movilidad social descendente para los hijos de familias de clase media cuyos padres no pueden asegurar la pertenencia o status social ni unos niveles de vida similares para su descendencia.
11- Aumento del tiempo de ocio para muchos, nuevas tecnologías del entretenimiento, realidad virtual.
12- Crisis de los antiguos Estado – Mercado – Nación, nuevas referencias políticas y económicas supranacionales como la Unión Europea.
13- Poderes multinacionales, influencia de la industria de la cultura y la comunicación, nuevas tecnocracias.
14- Problemas de deterioro ecológico y de calidad de vida.
15- Crisis de valores y problemas de incomunicación humana en un mundo y unas organizaciones sociales dominadas por un nuevo gigantismo social. Sentimientos de fatalismo, pesimismo y frustración.
16- Afirmación de identidades sociales de carácter microscópico y laxo; emergencia de pautas culturales, valores y creencias adaptadas a los nuevos entornos sociales y científicos con fenómenos de fragmentación social, desajustes, desorientación…
Todos estos puntos de inflexión nos sitúan en nuevos escenarios económicos y aplicados van a cambiar la fisonomía de la sociedad en que vivimos, los logros, los entornos laborales y nuestra manera de vida inmediata. Aunque no todos los individuos van a tener las mismas oportunidades ni capacidades adquisitivas, a mi modo de ver caminamos hacia una dualización en cuanto al concepto de clase social, estas se han desdibujado en los sectores medios y bajos. La crisis ideológica ha arrasado prácticamente con todos los postulados socialistas, sin que ningún nuevo paradigma emergente haya tomado el relevo. Esto supone un vacío político ocupado por un pragmatismo que desemboca en un pensamiento único neoliberal. El capitalismo se nos presenta como el modelo menos malo a seguir cuando todos los demás sistemas han fracasado.
La crisis de los últimos años a nivel mundial y de la que no vemos salida, también nos demuestra que el sistema capitalista si bien no ha llegado a su fin, ha de afrontar toda una serie de cambios estructurales para poder salir del anquilosamiento actual. Aún no se han definido los cambios totales ni en relación al capitalismo, ni al comunismo. Ninguna de las dos concepciones se están dando en su estado puro en la actualidad.
Las situaciones nunca son de un solo color como la historia y la experiencia humana demuestran porque en resumidas cuentas hay que contar con el factor sorpresa de la respuesta cambiante y adaptativa que la mente, la inteligencia humana, la genialidad de los pensadores, y las acciones ejecutadas en este sentido dará la civilización cuando llegue el momento del esperado terremoto económico, el “big one”.
El sistema comunista chino es buen ejemplo. Ha virado hacia posiciones intermedias de comunismo mezclado con capitalismo salvaje, bajo la supremacía de los Comités. Ha dado posibilidades a cierto número de individuos afines a la ideología de concentrar propiedad privada medios de producción y financiación ilimitada. Empleando la gran masa del proletariado urbano y campesino para producir a escala planetaria y a precios sin competencia con las economías occidentales. han creado la nueva esclavitud del siglo XXI. Los obreros viven hacinados en macronaves industriales durante años, con jornadas laborales de catorce horas, sueldo de 100e al mes del cual les son descontados los precios de la cama y comida de los que los surte el empresario. Estos datos son totalmente veraces pues provienen de testigos oculares, a saber empresarios de mi círculo que se lamentan de la situación pero que no dudan en comprar y lucrarse de este tráfico humano consentido por la comunidad económica planetaria al completo.
Los regimenes autoritarios no han podido subsanar ni abolir las desigualdades. La ambición, la avaricia, y el empleo de la inteligencia o la fuerza para dominar al otro menos apto para la supervivencia, son actitudes inherentes a la naturaleza humana. El empleo de los medios de movilización y control de masas, espectáculos, prácticas laxas en la educación de la juventud. La perdida de autoridad de padres y maestros, moda del botellón, prácticas sexuales cada vez más tempranas y de alto riesgo, drogadicción, perdida de valores éticos y religiosos, familias desestructuradas, delincuencia, desempleo, son ejemplos de la problemática actual cada vez más permitida desde la cúpula y élite política dominante que ejerce una forma de control sutil e imperceptible; férreo en los aspectos que pueden poner en peligro su supremacía y su sistema de financiación y premios, a saber sistemas de recaudación de tributos directos e indirectos.
Y un control laxo, casi dejadez en cuanto a los aspectos de conflictividad social y justicia, que el ciudadano percibe a manera de viaje en un barco sin timón y sin remos, sin poder evitar ser arrastrado por la corriente social y a merced de las decisiones que bajo decreto ley modifican de un día para otro su sistema de vida y de supervivencia.
Ante este panorama la única medida de control y defensa que el ciudadano puede esgrimir es su derecho al voto. Es la única manera de cambiar y mover de las poltronas a la pandilla de políticos corruptos y con enormes tragaderas que erosionan nuestras democracias y nos hacen perder la confianza en el sistema.
La democracia es y será el sistema menos malo que la humanidad ha conocido y el voto constituye el elemento clave para esclavizar o liberar a la sociedad. Es el único instrumento de control que poseemos los ciudadanos para defendernos y contrarrestar estos poderes maquiavélicos orientados a intentar dominar a las clases más numerosas que han perdido la noción de constituir un magma único y son fácilmente moldeables por esta élite de cerebros y seres mediocres que intentan esclavizar a los más débiles cerrándoles el paso a una educación superior como demuestra la crisis del sistema educativo, cerrándoles el paso a la estabilidad laboral y a unos salarios justos. Pan y circo como promulgaban los romanos. Mientras a nuestras espaldas la élite de políticos, burócratas y grandes empresarios y ejecutivos de conglomerados financieros internacionales pactan y diseccionan nuestro futuro con la confección de leyes injustas para la amplia mayoría. Los sindicatos también han vendido al obrero, son los grandes traidores.
Ante todos estos hechos y visiones pesimistas he de preguntarme ciertamente: ¿Está todo perdido?.
¿Qué futuro nos espera?. Más si el hombre durante miles de años ha buscado y ha dado respuesta acertada a todas y cada una de las vicisitudes acontecidas a lo largo del largo proceso de supervivencia- adaptación y ha desarrollado valores, ideas, conceptos de bondad, belleza, fraternidad, igualdad, filosofías, religiones y creencias humanistas que nos llevaron por senderos más justos y veraces…¿Qué nos hace suponer que no va a detenerse esta locura fraticida?.
Yo confío en la innata bondad del hombre, más que en la maldad. La moneda de la naturaleza humana posee dos caras; al igual que la paridad en la naturaleza y en el mundo de las ideas. Son numerosos los intentos fallidos, pero majestuoso el caudal y belleza de los logros humanos.
Mª del Carmen Cruz Lara
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