Las dos sociedades impulsoras del proyecto de campo de golf de Lucena, Lomas del Duque y Dehesa del Duque, han celebrado este sábado una junta de accionistas en donde el consejo de administración ha planteado a los socios dos opciones, continuar con la iniciativa unos meses más o abandonarla tras nueve años de periplo.
Concretamente, el consejo ha sometido al parecer de los accionistas las dos siguientes alternativas. La primera, continuar con el proyecto algunos meses más, con el objeto de dar tiempo a que la Junta de Andalucía les otorgue el ansiado visto bueno, toda vez que hace apenas unos días la Administración autonómica ha aprobado una modificación del decreto regulador de los campos de golf que, según los consejeros del campo lucentino, favorece a su proyecto (ampliar información aquí sobre los cambios en el decreto).
Esta primera alternativa incluye también vender en subasta pública mediante control notarial la finca agrícola Caño Gordo, de 60 hectáreas y que la asamblea de accionistas celebrada en enero de 2010 aprobó poner a la venta (ampliar información aquí). A esta subasta pública podrá acudir si lo desea cualquier socio del campo de golf interesado en adquirir dicha finca. Siguiendo con esta primera opción planteada por el consejo, se creará un registro donde podrán inscribirse los socios que deseen marcharse del proyecto por medio de una salida nominal.
La segunda alternativa es renunciar ya al campo de golf y arrojar la toalla, poniendo fin a la ya larga andadura comenzada en 2001. Por unanimidad, los socios asistentes a la asamblea votaron a favor de continuar unos meses más, hasta fin de año, para que una próxima asamblea les comunique si finalmente la Junta dará o no luz verde al proyecto a tenor de los recientes cambios normativos antes aludidos.
En cualquier caso, el consejo de administración de las sociedades promotoras del campo de golf ha querido rechazar públicamente ante los accionistas los rumores de que las sociedades están en situación crítica y se ven obligadas a malvender Caño Gordo. Por eso han propuesto enajenar la finca en subasta pública al mejor postor, en un momento donde reconocen que el mercado de la tierra está muy bajo y no es la mejor época para vender. Además, en la dación de cuentas sobre el ejercicio de 2009, el consejo ha informado a los accionistas de los resultados de Dehesa del Duque, encargada de la explotación de los viñedos, cuyo saldo ha sido negativo, con cerca de 60.000 euros de pérdidas, achacables según el consejo a una menor cifra de kilos de uva recolectados, a la caída del precio de la uva y a que se trata de unas cepas ya viejas. A la otra sociedad, Lomas del Duque, tampoco le fue mejor el año pasado, pues sus números rojos alcanzaron los 61.773 euros.
Por ello, en 2010 se han arrancado todos los viñedos, una vez lograda en abril una subvención de la Unión Europea para este propósito, y se han extinguido los contratos del personal encargado de trabajar las viñas. Ahora la superficie antes ocupada por los viñedos se encuentra en tierra calma, bien para ejecutar el proyecto urbanístico y deportivo del campo de golf, bien para venderla en ese estado de tierra calma o, como tercera posibilidad, utilizarla para otro tipo de cultivo.
¿Qué esperanzas ha ofrecido el consejo a los accionistas de conseguir la aprobación de la Junta en unos meses? En primer lugar, se informó a la asamblea de que este pasado mes de mayo el consejo mantuvo una reunión con la Junta de Andalucía, a la que asistieron técnicos autonómicos y el consejero de Turismo, Comercio y Deporte (Luciano Alonso), la consejera de Obras Públicas (Rosa Aguilar) y el consejero de Medio Ambiente (Juan José Díaz Trillo). En esa reunión, hubo un técnico de la Junta que puso pegas al proyecto lucentino, exigiendo un modelo segregado que separase claramente el campo de golf de las viviendas. Los miembros del consejo se negaron en esa reunión a cambiar su proyecto, porque ni se dispone del millón de euros necesario para adecuarlo a lo que pedía el técnico ni querían cambiarlo. Una semana después, tuvo lugar otra reunión donde por parte de la Junta sólo asistieron técnicos, incluido el técnico discrepante, en la que aceptaron el proyecto del campo de golf de Lucena tal y como estaba.
Pocos días después, el 15 de junio, la Junta modificó el decreto regulador de los campos de golf en cuatro aspectos fundamentales:
1) excluye a estas infraestructuras del Plan de Ordenación del Territorio Andaluz (POTA) como núcleos de población segregados, algo que según el consejo no afecta al campo de golf proyectado en Lucena.
2) Los excluye de los Planes Subrregionales, algo que beneficia al proyecto lucentino.
3) Mantiene el requisito de obtención de la declaración medioambiental, pero no como requisito previo, sino posterior a la declaración de interés turístico, lo que también favorece al campo de Lucena.
4) Trata individualmente a cada proyecto de campo de golf que se presente, según sus características y complejidad.
El consejo considera que su proyecto cumple ahora con todos los requisitos y el decreto modificado les exime de los requisitos que antes no podía cumplir. Esto supone a juicio del consejo un avance que hace ver luz al final del túnel para conseguir la aprobación y por eso reclama a los accionistas unos meses extra de margen.
El consejo ha dejado claro que la creación de un registro para que se inscriban los socios que quieran marcharse y recuperar su dinero no supone que se vaya a liquidar el proyecto, es sólo un termómetro para que el consejo conozca los apoyos con los que cuenta, aunque los consejeros sí admiten que si el número de socios que manifiesta su intención de abandonar es elevado las cosas cambiarían mucho. Otra posibilidad que el consejo baraja, si se optase en la próxima junta a celebrar antes de agotar 2010 por renunciar al proyecto urbanístico y deportivo, es que las sociedades sigan existiendo pero dedicadas exclusivamente a la explotación agrícola de las tierras de su propiedad. Podría estudiarse por otro lado, en ese escenario hipotético, la fusión de ambas sociedades en una sola.
El secretario del consejo, Manuel Servián, se quejó ante los accionistas del trato dado por la Junta al proyecto del campo de golf de Lucena, de la descoordinación entre las tres consejerías implicadas, y relató que en la mencionada reunión de mayo, la Junta les pidió sorpresivamente un touroperador que se sumase al proyecto, nueva exigencia de la Administración autonómica que los promotores han atendido con celeridad. Según Manuel Servián, “no debemos apearnos del proyecto, nos deben apear ellos”, en referencia a la Junta. Y si no hubiese más remedio que renunciar al proyecto, no habría que preocuparse según el criterio del secretario, porque la finca vale más que lo invertido y que lo gastado hasta la fecha en el proyecto.
En el turno de ruegos y preguntas, un socio solicitó al consejo de administración que, si la Junta aprueba el proyecto, logre también garantías de que habrá al menos un plazo razonable para ejecutarlo, y que no ocurra que tras nueve años de espera para conseguir el sí de la Junta, ésta encima dé muy poco tiempo para materializar el campo y sus viviendas. Desde el consejo se le respondió a este socio que ellos manejan como plazo de ejecución el de unos diez años. Otro socio tomó la palabra para hacer patente el cansancio de los accionistas por el comportamiento de los políticos con el proyecto lucentino, y se preguntó si para conseguir el permiso necesario hay que ser “muy amigo” del consejero, o hay que ser “del mismo partido” o disponer de “un taco en el bolsillo”. Según este accionista, desde la Junta “se están riendo de nosotros” y se escudan en las decisiones de los técnicos para negar la autorización cuando resulta que “los políticos ponen a dedo a los técnicos”.