El principal punto del orden del día del pleno de junio celebrado por el Ayuntamiento de Lucena ha sido sin duda el décimo, relativo a la desafectación del dominio público municipal de las plantas -3 y -4 del aparcamiento subterráneo de la Plaza Nueva.
Según el informe de Tesorería de la Entidad Pública Empresarial “Aparcamientos de Lucena” (EPEL) leído ante el plenario lucentino por el secretario de la Corporación, esta entidad dependiente del Consistorio “no dispone de recursos suficientes” para atender los pagos relativos a la construcción del parking. Por ello, el texto propone vender parte de las plazas de parking y, como paso previo, desafectar en este caso dos de sus plantas, la -3 y la -4. Esto es así porque los aparcamientos son bienes demaniales, es decir, bienes públicos sujetos a un interés público, y como tal no se pueden enajenar, salvo que sean transformados en bienes patrimoniales, que el Ayuntamiento sí podría poner a la venta y para eso hay que desafectarlos.
El citado informe concluye que la desafectación y posterior venta permitirían disminuir la deuda que ahoga a la EPEL, y no afectaría al servicio público que suponen y prestan las plantas -1 y -2 como aparcamientos en rotación para facilitar el estacionamiento de vehículos en el centro urbano de Lucena. En este sentido, otro informe técnico asegura que el grado de utilización del parking es del 55%, pues se usan habitualmente sólo las plantas -1 y -2 y unas 20 plazas de la planta -3.
En la Comisión Informativa de Hacienda, la propuesta del gobierno municipal de iniciar la desafectación de parte del parking salió adelante con la mayoría absoluta socialista de 5 votos, frente a un voto contrario de Izquierda Unida y 3 abstenciones del PP, si bien este grupo cambió su voto en el pleno y optó por rechazar la desafectación.
Tras la lectura del informe, tomó la palabra el edil Miguel Villa en nombre de IU, quien mostró su tajante oposición a la desafectación porque es un paso previo para vender un bien público como son los aparcamientos de Lucena, fruto a su juicio de la incapacidad del Ayuntamiento para pagar su coste una vez que fracasó la concesión demanial de la planta -4, mecanismo con el que en un principio la EPEL esperaba obtener recursos para financiar las obras del parking.
Según Villa, lo que pretende hacer el equipo de gobierno socialista “es vender parte de la casa para hacer frente al achuchón” de pagarla, vender la mitad de los aparcamientos para pagarlos. Izquierda Unida piensa en cambio que existen otras alternativas antes que “poner en manos privadas” una parte del centro urbano de Lucena. Entre esas opciones, IU apuesta porque el Ayuntamiento ponga a la venta otros bienes patrimoniales de su propiedad, o que logre una financiación a largo plazo respecto a los préstamos que obtuvo la EPEL para financiar las obras y cuya devolución no puede abonar ahora.
Miguel Villa recordó que IU apostó en su momento por aparcamientos disuasorios en la periferia de Lucena en lugar del parking subterráneo de la Plaza Nueva, pero que aceptaron la decisión mayoritaria democrática de ubicarlos bajo la plaza principal. IU lamenta, más que la mala gestión en lo relativo a los aparcamientos, el no cumplimiento de las expectativas sobre la concesión demanial.
Por parte del grupo municipal del Partido Popular, su portavoz Manuel Gutiérrez anunció el voto contrario de su formación a la desafectación. Los aparcamientos, manifestó Gutiérrez, se concibieron en su día para que quienes vienen al centro de Lucena dispongan de un sitio donde aparcar. Pero si resulta que se venden, “mañana puede venir un inversor o una entidad financiera” y comprar las citadas dos plantas para explotarlas comercialmente haciendo la competencia en el servicio de rotación a la propia EPEL que seguiría conservando las plantas -1 y -2. La venta parcial del parking supone para el presidente del PP que “entregamos libremente el corazón de Lucena a manos privadas”, con lo que el objetivo original de los aparcamientos cambia radicalmente.
Gutiérrez añadió que IU ha sido generosa en su planteamiento de alternativas para evitar la venta, y que hay otras más, como modificar los presupuestos del Ayuntamiento para eliminar partidas de menor calado y con ese dinero sufragar el déficit de tesorería que arrastra la EPEL. Esto siempre es preferible, en opinión del dirigente popular, a permitir que “el suelo bajo la Casa Consistorial esté en manos privadas”, con las “expectativas de riesgo” que ello supone y que “usted debería saberlo” dijo Manuel Gutiérrez al alcalde Bergillos. Aquí detuvo el portavoz del PP su intervención para preguntar a qué venían algunas risas desde la bancada socialista. Continuó después su argumentación agregando que el PP ha consultado fuentes jurídicas en cuya opinión la operación de venta de aparcamientos únicamente emana riesgos para el Ayuntamiento, con el único beneficio solucionar el problema del déficit de la EPEL antes referido.
El portavoz del Partido Socialista, Francisco Algar, replicó a la oposición que en este pleno de junio lo que se somete a la consideración de la Corporación es solamente la desafectación de las plantas -3 y -4, no su venta, argumento que Algar y luego posteriormente el alcalde repitieron con mucha insistencia. El también edil de Urbanismo y presidente de la EPEL comentó además que la desafectación no era únicamente un paso previo necesario para la venta, sino también para poder ofertar esas dos plantas como garantía para refinanciar la deuda de la EPEL, que es otra posibilidad barajada por el gobierno municipal como alternativa a la venta.
Algar rememoró el proceso de creación de los aparcamientos, que primero iban a contar con tres plantas, para dedicar la tercera a concesión demanial, y posteriormente se convirtieron en cuatro dedicando la más profunda a dicho tipo de concesión a fin de obtener dinero para financiar el proyecto. Pero, prosiguió Algar, “el pliego de condiciones muy restrictivo” para la concesión la hizo naufragar, por lo que “el Consistorio obviamente se equivocó” porque en “Andalucía y Lucena gusta la propiedad”. La flexibilización ulterior del pliego tampoco sirvió de nada según Algar porque “llegó la crisis” y se produce un desfase entre ingresos y gastos y deudas de la EPEL que lleva a la difícil situación actual.
Con las plantas desafectadas, podrían servir como garantía para refinanciar la deuda de la EPEL, según Algar, y no hacer que tenga que ser el Ayuntamiento quien asuma directamente esa garantía, aumentando así la carga financiera que ya soporta el Consistorio, explicó el edil socialista.
Ahora bien, el propio Algar reconoció seguidamente que la refinanciación de los préstamos no es factible porque las negociaciones con las entidades prestatarias no han llegado a buen término, afirmando que, tras dichas conversaciones con las entidades, “no es viable” la refinanciación.
Y abocados a la venta, ésta podría ser sólo de una planta, y no de dos, añadió Algar, quien aseveró que el PSOE no es partidario de vender salvo que no haya más remedio, y que si desde que se inicia con su aprobación por el pleno la desafectación y hasta que pudiera en su caso tener lugar la venta, apareciera otra opción alternativa, el gobierno municipal la escogería antes que vender.
Retomó la palabra el edil de IU Miguel Villa, quien reprochó a Algar que hubiera hablado del consejo de administración de la EPEL en tercera persona, como si Algar y el PSOE no fueran parte activa y decisiva del mismo. Villa señaló que el acuerdo para hacer los aparcamientos en el subsuelo de la Plaza Nueva lo sellaron PSOE, PP y Partido Andalucista en la campaña electoral de las elecciones municipales del 25 de mayo de 2007 y preguntó a Algar que porqué piensa que se venderán las plazas si la concesión fracasó. Villa reiteró que el PSOE pretender entregar “el centro de Lucena a manos privadas”. Como alternativa, Villa sugirió la rebaja del precio de los bonos del parking, que entra en vigor mañana, junto a otras medidas más para “abaratar precios” y lograr que “en tres años” la EPEL pueda hacer frente a su deuda.
En su segunda intervención, el portavoz popular Manuel Gutiérrez aclaró que cuando antes propuso eliminar partidas del presupuesto con cuyo dinero enjugar la deuda de la EPEL se refería al venidero presupuesto municipal de 2011, no al vigente en el presente ejercicio. Gutiérrez aportó datos del informe de Tesorería del 18 de junio, donde consta que la EPEL tiene que devolverle 700.000 euros a la Gerencia de Urbanismo, más 300.000 por un lado y 260.000 por otro al Ayuntamiento de Lucena, más el pago de sus pólizas con BBVA y Cajamar. En el informe, desveló Gutiérrez, se afirma que “hay que enajenar”. El candidato a la Alcaldía por el PP preguntó al equipo de gobierno acerca de qué pasa con las sanciones que la EPEL iba a poner a Dragados por retrasarse en la ejecución y entrega de las obras, cuando ahora resulta que es Dragados la que reclama 25.000 euros al Ayuntamiento por intereses de demora en los pagos que éste debe efectuar a la compañía.
Gutiérrez también aludió al informe de Presidencia de la EPEL, donde Algar da por seguro que el pleno aprobará la desafectación, ignorando así de antemano según Gutiérrez la opinión de la oposición. Algar dice igualmente en ese informe, según el PP, que tras la desafectación se pasará a la “posterior venta” de los aparcamientos, luego se desafecta para vender después, según Gutiérrez, quien recriminó a Algar que niegue ante el pleno lo que afirma por escrito en su informe de Presidencia. Gutiérrez pidió al PSOE que “no nos meta en embrollos” con la desafectación.
Francisco Algar por su parte negó a IU que hubiese tratado de desvincularse del consejo y sus decisiones y alegó que no se sabe lo que hubiera ocurrido de haberse ejecutado los aparcamientos disuasorios en la periferia en vez de los de la Plaza Nueva.
El edil de Hacienda, Juan Pérez, pidió la palabra para comunicar que la deuda de la EPEL, de unos dos millones de euros, no podría sufragarse detrayendo esa cantidad de los presupuestos municipales de 2011 porque, entonces, una vez deducidos los gastos de personal y las transferencias del Ayuntamiento a sus organismos autónomos, sin esos dos millones habría que suprimir el 90% del resto de gastos corrientes del Consistorio.
Gutiérrez por su parte anunció que si se venden las plazas y en las próximas elecciones locales los lucentinos deciden que gobierne el PP, procederá a expropiar las plazas vendidas para que vuelvan a ser de dominio público. Este anuncio exasperó al alcalde Bergillos, quien se sumó al debate tachando la propuesta de Gutiérrez de “ventajismo político” y, obviando el pacto alcanzado por PSOE, PP y PA en 2007 para ubicar los aparcamientos en la Plaza Nueva, Bergillos atribuyó en exclusiva al Partido Socialista la decisión de construirlos diciendo que fueron “un compromiso del PSOE”.
Bergillos agregó que si se hubieron salido a concesión demanial las plazas de la planta -1 y no las de la -4, se habrían concesionado todas, pero que para dar un servicio de aparcamiento rotatorio el público prefiere la planta -1. Recurriendo a la célebre frase de del premier británico Winston Churchill, para Bergillos, los aparcamientos de la Plaza Nueva han costado “sangre, sudor y lágrimas”, y los socialistas son “amigos de lo imposible”.
El concejal de IU Miguel Villa apuntó que para saldar la mitad de los dos millones de deuda de la EPEL sólo basta que Bergillos consiga que la consejera de Obras Públicas Rosa Aguilar pague al Ayuntamiento de Lucena el millón que le debe por los terrenos municipales que ocupó sin pagar para la autovía. Gutiérrez reclamó a Bergillos que, si como dice el PSOE lo último que haría es vender, que “empiece por no desafectar”, a lo que Bergillos respondió con un ejemplo, que no especificó si real o imaginario, de que su casa está avalada “hasta que le meta mano el banco”, lo que provocó sonrisas de todos los colores políticos entre los concejales.