La plantilla de la empresa lucentina de fontanería Celifont se ha concentrado esta mañana junto al Hotel Prestige Lucena para reclamar el pago de la deuda que la cadena hotelera catalana Prestige mantiene con esta firma, y que asciende a 112.000 euros según ha informado el gerente de Celifont, Alberto Maíllo.
Maíllo relató que en 2008 la cadena Prestige requirió “con urgencia” los servicios de Celifont para las instalaciones de fontanería de su nuevo hotel en el Parque Empresarial Príncipe Felipe. Celifont aceptó el encargo tras recabar informes positivos sobre la salud financiera de Prestige. Finalizados los trabajos, Celifont emitió las correspondientes facturas con un plazo de abono de 90 días desde la fecha de facturación.
Sin embargo, concluido dicho periodo, la cadena hotelera no efectúo los pagos que debía y aún transcurrió algún tiempo más hasta que entregó a Celifont unos pagarés que vencerán los próximos meses de agosto y septiembre. Pero al acudir Celifont a los bancos a cobrarlos, las entidades los rechazaron pues la firma Prestige figura como morosa en el Registo de Aceptaciones Impagadas (RAI), con una deuda acumulada reconocida de 1,4 millones de euros.
Celifont pidió explicaciones a Prestige y le solicitó el pago de los 112.000 euros, a lo que la empresa hotelera no sólo se ha negado, sino que, según Alberto Maíllo, en represalia por las reclamaciones de Celifont les contestaron que “serían los últimos en cobrar”.
Maíllo asegura que, en circunstancias económicas más favorables, Celifont podría asumir el retraso o incluso el impago de estos 112.000 euros, pero que con la crisis actual, que se está cebando especialmente en la construcción, la deuda del Prestige unida a la de otros clientes hace que Celifont ve peligrar su propia continuidad y tenga serias dificultades para mantener su plantilla de 25 trabajadores.
El gerente de Celifont señaló además que son unas doce o catorce empresas, algunas de ellas al borde del cierre, las afectadas en Lucena por el impago de Prestige, que les debe en total por sus trabajos en el nuevo hotel unos 3 millones de euros. Maíllo indicó que, según los datos que ha podido lograr, el hotel lucentino no está regido directamente por la firma Prestige, sino por otra sociedad, la cual tiene embargos por cuantía de más de 10 millones de euros.