Tras diez años de trámites, estudios, informes, negociaciones y dificultades para el proyecto de campo de golf de Lucena y la comarca Subbética, se ha puesto el que al parecer será punto y final de una larga andadura que ha terminado agotando a sus promotores y socios, originando las decisiones que este sábado han adoptado en junta general para plegar velas y poner fin a “una agonía”, según el secretario del consejo, Manuel Servián.
En esa reunión del 13 de abril de 2011 los técnicos de la Junta mostraron una “actitud cerrada y absolutamente frontal” respecto al proyecto de campo de golf, “que no les parecía bueno” y pedían “redactar uno nuevo”. Además, esta última adaptación presentada por los promotores a los técnicos de la Junta en esa reunión del 13 de abril se había hecho sobre un anteproyecto, que es menos costoso que un proyecto, a fin de que si se conseguía la excelencia turística para el campo de golf lucentino por parte de esos técnicos, elaborar un proyecto nuevo afrontando el desembolso que ello supone.
Pero los técnicos les exigen que, de entrada, presenten un proyecto nuevo “para que ellos se dignen examinarlo”, señaló Manuel García, quien cifró en 700.000 euros los que en conjunto las dos sociedades llevan gastados ya en proyectos, jugando a una “carrera de la tortuga y la liebre” en la que la Junta les exigió no sólo adaptar su proyecto a normas existentes, sino incluso también a normas futuras. La “tortuga” del campo de golf se ha encontrado permanentemente con “la lengua fuera” tras una administración cambiante en sus criterios, que siempre ha ofrecido buenas palabras pero ha obligado a los promotores a empezar una y otra vez la tramitación del proyecto.
En realidad, el principio del fin del fallido campo de golf de Lucena comenzó el año pasado. Así, en una asamblea de enero de 2010, los socios aprobaron la discontinuidad de la explotación agrícola de las fincas que compraron para albergar el campo de golf, pues se trata de viñedos envejecidos con una producción en imparable descenso que no es rentable, lo que motivó el despido de los trabajadores con fecha 28 de febrero de 2010 y el arranque de 116 hectáreas de viña, así como la puesta en venta de la maquinaria agrícola.
El 26 de abril de 2010, las sociedades devolvieron a los socios el dinero que en concepto de señal habían depositado para reservas de suelo, un total de 334.000 euros
Y en este sábado 25 de junio de 2011, en vista de todas las circunstancias adversas antes mencionadas, los consejos de administración de las sociedades promotoras Las Lomas del Duque y La Dehesa del Duque, han formulado cuatro propuestas a sus accionistas para comenzar el proceso de liquidación del proyecto:
1) No modificar el proyecto y no adaptarlo a ninguna otra normativa, rechazando así las pretensiones antes expresadas de los técnicos de la Junta.
2) Vender la finca de Caño Gordo:
Caño Gordo es una finca de gran extensión, por lo que será dividida en 8 subparcelas, de un tamaño similar al de las explotaciones agrícolas de la zona, y saldrán a subasta notarial pública a fin de proceder a su venta de la manera más transparente posible y de tratar alcanzar el precio más óptimo.
3) Con los recursos que se obtengan de esta subasta se cancelará un préstamo de Cajasur y se adaptarán el resto de fincas pertenecientes a las sociedades para ponerlas en explotación agrícola, que ahora no lo están, y venderlas más delante de forma adecuada y tranquila, cuando el mercado agrícola esté en condiciones de absolverlas.
4) Con el dinero que pueda sobrar tras realizar las operaciones del punto anterior, ir reduciendo el capital social de forma lineal y proporcional entre los socios para que vayan recuperando paulatinamente las cantidades invertidas.
En cuanto a la cuenta de ganancias y pérdidas, Lomas del Duque tuvo en 2010 unas pérdidas de 52.796´54 euros, a causa principalmente del pago de las indemnizaciones por despido del personal de las fincas, y la Dehesa del Duque logró un saldo positivo de 509.796´97 euros, motivado mayormente por las subvenciones comunitarias recibidas por el arranque de vides.
El presidente de los dos consejos de administración, Miguel Cuenca Valdivia, presentó su dimisión ante la asamblea de socios, motivada, según dijo por un “fracaso personal” y también “colectivo” tras diez años en los que las 500 familias que apostaron como socios por el proyecto mostraron su ilusión por dotar a la comarca de un bien social y un activo económico mediante el cumplimiento de la ley, se han visto inmersas según Cuenca en un “calvario tortuoso y sin sentido”, topándose con “piedras en el camino”.
“Se nos ataca en el camino y se nos sigue atacando” se lamentó Cuenca Valdivia, quien aclaró que desde 2001, en Andalucía no se ha desarrollado ni un solo campo de golf excepto los aprobados con anterioridad a ese año, y que desde 2008, cuando entró en vigor el decreto regulador de campos de golf, tampoco se ha aprobado ningún proyecto, preguntándose si lo que falle es el decreto, los proyectos o el espíritu de quienes tienen que aplicar el decreto. Para proceder en la liquidación del proyecto y sus sociedades, Cuenca Valdivia indicó que los restantes consejeros son las personas idóneas para llevar el timonel de una nave que ya “ha sufrido tantos temporales”.
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