Decepción e indignación se daban la mano en la junta general de socios del largamente proyectado campo de golf de Lucena, que ha comenzado la cuenta atrás para hacer mutis por el foro, salvo que la junta general, como órgano soberano, decida lo contrario en futuras sesiones.
Uno de los socios tomó la palabra en el transcurso de la asamblea para afirmar que “esta gente (por la Junta) se está riendo de nosotros” frenando una y otra vez el campo de golf de Lucena mientras sí que se ha convertido en realidad el campo de golf de Antequera porque ha tenido “buenos padrinos”, según el indignado socio, y allí la Junta no se ha opuesto a que desmonten un cerro para construir el campo.
Según este socio, que se declaró “muy cabreado”, los que manejan el cortijo andaluz “necesitan muchos fondos” y “si no les pones algo en la mano” no dejan de poner pegas a los proyectos.
Desde el consejo de administración, se respondió a esta persona que “no jugamos ni estamos en el tablero político” por lo que no se hacen valoraciones en este sentido, y que el campo de Antequera fue aprobado antes de 2001, y por tanto su origen es anterior al de Lucena, pues desde 2001 los únicos campos de golf desarrollados en Andalucía han sido los que recibieron aprobación antes de ese año. El socio replicó a su vez que “habéis querido ir por lo legal y con esta gente no se puede”.
El secretario del consejo, Manuel Servián, confesó que como gestor del proyecto se siente incapaz de explicar cómo es posible que se haya llegado a esta situación, reprochando a la Junta que reciba primero a los promotores de proyectos con alfombra roja y termine atendiéndoles por la puerta de servicio.
Servián criticó la estructura de poder administrativa y funcionarial, que da pie a que los técnicos de la Junta puedan decir del proyecto de campo de golf de Lucena que “no nos acaba de gustar”. “¿Es que es cosa de gustos?”, se preguntó el secretario del consejo antes de reconocer que estaba “hasta el gorro” de reuniones con la Junta.
Otro socio intervino para dar las gracias al consejo por su labor y afirmar que “estamos hartos, nos han aburrido” y que los socios se sienten “machacados”. Un tercer socio interviniente pidió “que sepa España lo que está pasando” con el campo de golf de Lucena y cómo la Junta lo está maltratando.
Del turno de ruegos y preguntas de los socios surgió la propuesta de confeccionar un calendario para vender los activos de las sociedades y que los accionistas tengan así una previsión de liquidez de lo que podrán recuperar de sus inversiones, así como de procurar no malvender esos activos.
Otro socio preguntó sobre la posición del nuevo Ayuntamiento sobre el campo de golf, a lo que se le respondió que el proyecto no se mueve en el tablero político. Y sobre la posibilidad de que el Partido Popular gobierne la Junta de Andalucía a partir del próximo año y esto ayude a desbloquear el proyecto y hacerlo realidad, el consejero delegado Aurelio García manifestó su opinión personal de que aunque haya un cambio político en Andalucía, a estas alturas “no hay posibilidad” de que el campo de golf llegue a buen puerto, porque en el hipotético caso de que el PP asuma el gobierno autonómico, tendría que cambiar la legislación y muchas otras cuestiones lo que requeriría más tiempo a sumar a los diez años ya transcurridos.
Otro socio agradeció los desvelos de Cuenca Valdivia, pero le rogó que, ya que el campo de golf de Lucena se está hundiendo como se hundió el Titanic, que Valdivia no abandone la nave y así “nos hundimos todos”.
El consejero delegado Aurelio García se mostró finalmente “más que cansado, decepcionado” y manifestó que “el proyecto lo abortamos, si no nos van a tomar el pelo hasta el infinito”.