Los trabajadores de la Residencia del Valle han hecho público hoy un comunicado donde denuncian la situación de incertidumbre laboral en que se encuentran ante el cierre del centro asistencial decidido por la fundación religiosa Cortés y Curado, dependiente del Obispado de Córdoba, a la reclaman el pago de sus salarios y acusan de tener hacia ellos una actitud irresponsable y huidiza.
Comunicado de los trabajadores de la Residencia del Valle (Lucena)
"Los trabajadores de la Residencia del Valle se dirigen a la opinión pública de Lucena para, en primer lugar, agradecer las muestras de apoyo a nuestro trabajo y labor social de la residencia, recibidas desde distintos ámbitos de la sociedad, ya sean particulares, asociaciones, formaciones políticas e incluso del Pleno de la Corporación Municipal, ante la situación creada por el súbito, repentino e improvisado anuncio de cierre de la Residencia por parte de la Fundación Cortés y Curado.
En segundo lugar, queremos denunciar la incertidumbre en que nos encontramos, ya que transcurridos casi dos meses desde el anuncio de cierre, asistimos a una incomprensible paralización del proceso que tras haber reducido a trece el número de residentes acogidos en la casa, nos sitúa en un total desconocimiento de cúal pueda ser nuestro futuro laboral, sin ofrecimientos ni planteamientos definitivos y serios sobre el cúando y el cómo de nuestra eventual incorporación a la futura residencia, de la cual únicamente conocemos que, en ningún caso, podrá abrirse en el plazo de dieciocho meses (a contar desde enero pasado), como nos prometieron y aseguraron desde el primer día. Por otra parte, tampoco se ha iniciado proceso legal alguno para resolver las relaciones laborales, a pesar de que se anunció formalmente por la empresa, hace más de un mes, la inminente presentación de Expediente de Regulación de Empleo.
A todo ello se une la actitud distante, irresponsable y huidiza de la Fundación que, al día de hoy aún no ha hecho frente al pago de nuestros salarios correspondientes al pasado mes de febrero, creando con ello un irrespirable ambiente de crispación y tensión, del que en modo alguno nos consideramos responsables, porque el no exponer con claridad la situación a los trabajadores y los planes previstos, si es que los hay, el no tener como único norte el respeto a los derechos de los trabajadores, y desde luego, continuar con retrasos inadmisibles e ilegales en el pago de los salarios, es responsabilidad directa y exclusiva de la empresa de la que tendrá que responder, llegado el caso ante los tribunales, pero también ante el pueblo de Lucena.
Lucena, 9 de marzo de 2010".