El Partido Popular ha desvelado hoy el contenido de un documento que hasta la fecha no había salido a la luz pública y que los populares piensan que el equipo de gobierno socialista en el Ayuntamiento guardaba celosamente para impedir que se supieran los verdaderos motivos de la paralización de las obras de encauzamiento y rehabilitación del Río Lucena.
El PP ya alertó a finales de 2009 de la paralización de estos trabajos, que la Junta dio por terminados y su presupuesto por ejecutado cuando según los populares gran parte de las actuaciones previstas ni siquiera se habían llevado a cabo
(ampliar información aquí). La respuesta que entonces ofreció el equipo de gobierno y el concejal de Urbanismo Francisco Algar, y que se ha seguido sosteniendo hasta la fecha es que el presupuesto se había agotado al tener que hacer frente a obras imprevistas y que la rehabilitación del Río Lucena proseguiría en breve mediante un modificado cero del proyecto, que no supondría un incremento presupuestario.
Según ha recordado hoy el concejal del PP, José María Morillo-Velarde, su grupo solicitó a finales del año pasado que los técnicos de la Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, diesen explicaciones a los técnicos de la Gerencia y a su consejo de administración del porqué de la paralización de las obras, sobre el modificado cero y sobre qué obras de las planeadas se habían realizado y cuáles no.
Morillo-Velarde ha manifestado esta mañana que el gobierno socialista en el Ayuntamiento de Lucena ha hecho oídos sordos a la petición de explicaciones técnicas por parte del PP, solicitud reiterada en diversas ocasiones por los populares en estos meses. Además, indicó el edil, tienen constancia de que sí se han producido reuniones entre técnicos de la Agencia Andaluza del Agua y técnicos de la Gerencia y con el propio concejal de Urbanismo, Francisco Algar, encuentros en donde no se ha llamado a la oposición.
Ante esta falta de transparencia del equipo de gobierno socialista y tras haber “dado credibilidad” a los argumentos ofrecidos por Algar, el PP se ha visto obligado a solicitar formalmente que se le entregara el proyecto de modificado cero (fechado en septiembre de 2009 y recibido por el Ayuntamiento en octubre/noviembre de ese año), que nunca se les había entregado por parte de los socialistas de forma voluntaria.
Ahora, en junio de 2010, señalan desde el PP, tras analizar el documento afloran a su juicio los auténticos motivos de la paralización de las obras.
José María Morillo-Velarde explicó previamente que el proyecto de modificado cero no es una reanudación de las obras, que siguen paralizadas, sino que contempla otras obras complementarias y puntuales para consolidar lo ya hecho en el cauce del río y evitar que se pierda y deteriore y para darle funcionalidad a las actuaciones ya realizadas. El concejal popular comentó que de los dos colectores previstos, el de la izquierda no se ha construido, manteniendo el que había antiguo, y el de la derecha se ha ejecutado en el tramo entre Bilore y la Basílica Visigoda de Coracho, donde se corta para seguir por las Fontanillas. Ahora se continuará en paralelo al río por el viario, por la Viñuela, carretera de Cabra y Camino de Torremolinos y sí se elevará el coste previsto en este caso.
El modificado prevé hacer el puente de Cabra que figura como obra complementaria, mientras que el Puente Vadillo no se ejecutará porque el Ayuntamiento no ha conseguido los terrenos necesarios para hacerlo mediante compra o expropiación, indica el documento, aunque en este puente sí se trabajará en la consolidación de su base.
Para el PP, el equipo de gobierno socialista “no ha creído” en la recuperación del Río Lucen y “han dejado que el proyecto se caiga”, dejándolo estancado y sin presupuesto pese a contar con una partida de 10,5 millones más presupuesto aparte para los puentes.
Volviendo a los motivos de la paralización antes aludidos, estudiando el proyecto de modificado que tuvo que solicitar tras meses sin recibir explicaciones, el PP ha descubierto que la paralización de las obras no se ordenó a finales de 2009, sino el 26 de mayo de ese año, dato que fue ocultado por los socialistas. Según el documento, las obras en el Río Lucena comenzaron oficialmente el 7 de diciembre de 2006, cuando fue firmada el acta de replanteo, y finalizaron el 26 de mayo de 2009, y no cinco o seis meses más tarde como se creía desde los grupos de la oposición. La tesis o “verdad” oficial de que la paralización se debió al agotamiento del presupuesto por haber tenido que sufragar obras no previstas en el proyecto queda “bajo una gran interrogación” en el documento.
En el texto del proyecto se determina como razón fundamental de la paralización de las obras que el Ayuntamiento de Lucena “no ha sido capaz” de conseguir los terrenos necesarios para que las empresas adjudicatarias de las obras pudieran ejecutar las actuaciones previstas, en unos casos, o simplemente poder usar esos suelos para acceder al cauce del Río Lucena y ubicar sus maquinarias y materiales, en lo que se denomina “disponibilidad temporal de suelos”, no para actuar en ellos sino simplemente para poder llevar a cabo las obras del río.
Morillo-Velarde ha desvelado que en el proyecto del modificado, firmado por el director de las obras y ganador del concurso de ideas convocado en 2001 por el Ayuntamiento y la Junta para la rehabilitación del Río Lucena, Gonzalo Moreno Herrera, se insiste continuamente en que no se disponía de los terrenos para poder trabajar.
Otros argumentos ofrecidos por Algar como causa del agotamiento del presupuesto por imprevistos quedan desmentidos en el documento, según el PP, puesto que esas actuaciones imprevistas, como eliminación de postes eléctricos, incremento de los costes por sobrexcavación para llegar al firme, o construcción de tres muros a cotas diferentes a la altura del recinto ferial, no son consideradas como motivos de la paralización en el proyecto de modificado. Al contrario, la no disponibilidad de terrenos para poder trabajar denunciada por el director de obras sí ha provocado la realización de obras imprevistas, como por ejemplo la no construcción de un muro en un determinado tramo del cauce y su sustitución por elementos prefabricados por la sencilla razón de que no se podía acceder al lugar para construir el muro previsto. También se han tenido que cambiar las técnicas constructivas planificadas en principio y usar micropilotes por la misma razón de falta de disponibilidad de suelos.
El modificado advierte también de que hay naves y edificaciones a tan sólo 50 centímetros del cauce del Río Lucena, y lamenta que, siendo el del río un proyecto anterior al del plan parcial Oeste 1, no han sido las obras del Oeste 1 las que se han adaptado a las del río, sino a la inversa, lo que ha originado problemas de adecuación de las secciones de los colectores de una y otra zona, lo que se achaca a una descoordinación en la Gerencia de Urbanismo y contrasta, según Morillo-Velarde, con la actitud rigurosa que sí ha aplicado la misma Gerencia por ejemplo en las obras del recinto ferial.
El documento al que ha tenido acceso al PP deja claro que la no terminación de las obras genera problemas y deficiencias, como la falta del control de velocidad de las aguas o problemas de sedimentación. En cuanto al grado de ejecución del conjunto del proyecto, que en la versión oficial socialista se había ejecutado por completo, de nuevo el modificado del proyecto deja en entredicho esos argumentos.
Así, detalló Morillo-Velarde, en el proyecto de modificado fechado el 7 de septiembre, se diferencia entre actuaciones en el cauce natural del río y actuaciones de encauzamiento. Respecto a las primeras, el documento dice que únicamente se han podido ejecutar los tramos 1, 2 y 3, y que ha sido imposible trabajar por falta de los terrenos necesarios en los tramos 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10. Esto quiere decir, según el documento, que de las actuaciones en el cauce natural sólo se ha realizado el 43% de lo previsto. Y en las actuaciones de encauzamiento, tan sólo se ha podido ejecutar el 48%.
La incapacidad del Ayuntamiento para facilitar los terrenos necesarios se debe, según el criterio del PP, a que antes de abordar las obras no se delimitó el dominio público hidráulico para saber dónde se podía actuar, qué terrenos había que conseguir, cuáles se podían lograr mediante acuerdo, cuáles mediante expropiación etc.., lo que para el PP denota una “actitud temeraria”.
El Partido Popular estima que el gobierno local socialista ha perpetrado una “maniobra de distracción” al ocultar los verdaderos motivos de la paralización de las obras, por lo que pedirán las oportunas responsabilidades políticas ante un proyecto inacabado, sin presupuesto y que ni ha solventado el problema de inundaciones que sufre Lucena ni ha dotado a la ciudad, tal y como se anunció “a bombo y platillo” según el PP, de una nueva zona verde aledaña al río.
El presidente y portavoz municipal del PP, Manuel Gutiérrez, ha criticado la falta de transparencia informativa del equipo de gobierno, desde el cual podían “haber tenido la decencia” de decir la verdad sobre lo ocurrido en las obras del Río Lucena a los grupos de oposición y a los medios de comunicación. “La oposición está para lo que ellos quieren”, apuntó Gutiérrez.
Por su parte, la concejala popular María de la O Redondo planteó la posibilidad de que el proyecto de intervención del Río Lucena estuviese mal redactado y planteado desde su génesis. De ser así, la edil se preguntó que cómo es posible que recibiera el visto bueno de la Gerencia de Urbanismo, de la Consejería de Obras Públicas y de la Consejería de Medio Ambiente.