A diez días de las elecciones generales en nuestro país, ya están engrasados los aparatos de marketing electoral de los partidos grandes, que no pararán de trasladar a los electores sus propuestas refugiándose en grandes actos, mítines multitudinarios y convenciones, utilizando para su difusión las televisiones, radios y periódicos que ellos mismos mantienen con sus gastos de publicidad.
Una vez más, el ciudadano quedará relegado a su papel de mero elector, aunque intentarán por mil medios convencerle ahora de que es la persona más importante del mundo y de que sus propuestas y peticiones serán contempladas y tenidas en cuenta, convirtiéndole en el centro diana de todo su quehacer a la caza del voto.
Pero es posible, muy posible, que de una vez los ciudadanos adquieran un grado superior de responsabilidad y decidan poner a cada uno en su sitio. Cansados de tener que aguantar un bipartidismo caduco y trasnochado que ha hecho demasiado daño a nuestros avances democráticos; hartos de tener que aguantar que aquí nadie tiene culpa de nada y que las cosas son como son por culpa de otros; desmoralizados ante la escasez de propuestas serias para revertir una situación angustiosa de nuestro país, de nuestro empleo, de nuestras jubilaciones; indignados con que se siga insultando a nuestra inteligencia, es muy posible que decidan romper con todo lo anterior, con lo vetusto y atrasado y optar por verdaderas alternativas a la peor crisis política que vive España.
En Andalucía, el PSOE ha firmado ya su pacto con Izquierda Unida, con la que ha gobernando en varias diputaciones provinciales y ayuntamientos andaluces, para conformar una mayoría en el parlamento andaluz. Este frente, auto llamado de izquierdas, no merece la confianza de muchísimos ciudadanos que se han sentido engañados y ninguneados con sus políticas de enchufismo, mala gestión y falta de ideas para superar la crisis económica en que estamos sumidos.
La opción del PP es más extraña todavía, pues a pesar de que suben en las encuestas cuando se pregunta sobre su líder andaluz (Arenas) o nacional (Rajoy), a muy pocos les inspiran confianza. Ha demostrado el Partido Popular que sólo sabe oponerse a todo y se ha sentado en su porche para ver cómo pasa su adversario camino del cementerio para asumir ellos el poder.
Pero de propuestas, de sumarse a una alternativa de cambio seria para el futuro, nada de nada. Ya lo han demostrado tanto en el gobierno de España como en el de varias comunidades de la que no ha salido ni una sola propuesta de programa de gobierno. Son, simplemente, la otra cara de la misma moneda interesada en mantener los privilegios de la clase política con este bipartidismo absurdo y dañino.
Por eso, confío en que la ciudadanía sabrá valorar y sopesar sus intenciones y deben conocer que existen otras alternativas reales y comprometidas con otra forma de entender la política y lo político. Unión Progreso y Democracia, el partido de Rosa Díez y de decenas de miles de ciudadanos más, se ha comprometido con hacer posible lo que es necesario, y nos presentamos como una opción que recoge el verdadero sentir ciudadano capaz de reconvertir el hartazgo en las únicas propuestas de gobierno serias para nuestro país. Se conseguiría no sólo romper con estos dos bloques hegemónicos de la política española, sino comenzar una nueva andadura en los necesarios cambios que todos necesitamos, con paso firme, con ideas de progreso no ancladas en el pasado, huyendo de dogmatismos que para nada ayudan a revitalizar nuestra democracia ni a solucionar nuestros problemas.
Una alternativa necesaria, un espacio de aire fresco para regenerar la vida política de nuestro país, acabando con los profesionales de la política y colocando al ciudadano en el lugar que le corresponde para tomar las decisiones que son necesarias para un cambio real.
Ya nadie se cree el cuento de que viene la derecha o de que hay que sacar a la izquierda de las instituciones. Ambos frentes han demostrado su absoluta ineficacia para mantener la ilusión y la confianza en los políticos de este país. Están siempre buscando quitarse los unos a los otros y dejando al margen la potencialidad de la ciudadanía. Ojalá se les pueda demostrar en las urnas el próximo 20 de Noviembre que este cansancio ha tomado opciones reales de cambiar esto.
Unión, Progreso y Democracia (UPyD) Lucena