Las diferentes encuestas preelectorales dan al candidato demócrata a la presidencia estadounidense ligera ventaja para acceder a la Casa Blanca. La clave estará en la cantidad de abstenciones que, de aquí al martes, se produzcan. Obama necesita el apoyo de indecisos y habituales abstencionistas ya que se antoja poca la diferencia frente al rival blanco.
El efecto Bradley pende sobre la cabeza del futuro primer presidente negro en la historia yanqui, cual espada de Damocles; no obstante su incidencia en estas elecciones está por ver. Además, precisamente por la raza del candidato demócrata se ha movilizado un voto de la extrema derecha radical que estaba escondido hasta la fecha; me explico, ante la futurible victoria de Obama, la derecha radical vestirá sus mejores galas para votar en masa e intentar ser decisiva. Algo similar a lo que ocurrió entre Berlusconi y Prodi en las elecciones italianas en las que ambos se enfrentaron; ante casi segura la victoria de la izquierda la ultraderecha reaccionó votando en masa y a punto estuvo de darle la victoria a Berlusconi en su momento.
Por tanto, la victoria de cualquiera de los candidatos demócrata o republicano está por ver. Lo que sí es cierto es que, quien logre el despacho oval, tendrá que lidiar con un toro muy difícil: la crisis económica. Y éste es un argumento que se esgrime con profusión, ¿es el mejor momento para que la historia coloque al primer presidente negro al frente de la nación más poderosa del mundo?.
Nadie sabe lo que ocurrirá el día después si Obama gana la batalla del próximo martes. Quizás todo siga igual. Es posible ya que los intereses económicos son tan inmensos que poco se notará en la política internacional. Quizás que Obama conoce dónde está España y McCain considera que las playas caribeñas españolas son excelentes, al margen de que su presidente, un tal Zapatero, es amigo de los árabes, y por tanto debe ser terrorista o similar.
En fin, a mí personalmente me gusta más la esperanza que el miedo y siempre es mejor que las riendas de los designios de nuestro mundo las lleven personas equilibradas. No seré yo quien diga que Obama es más equilibrado que McCain pero al menos es más joven y es posible que le temblara el pulso si de apretar el botón rojo se tratara, más que al republicano seguro, por aquello de tener casi toda una vida por delante.
Salga quien salga al menos le pido que tenga sentido común. Por cierto, que más sentido común que quien asesoró a Obama para que dijera que él no sería el mejor presidente de los Estados Unidos, ¿entonces qué razones hay para votarle?, ustedes mismos.
Francisco Roldán
Presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos