Eterna Esperanza, por Julián Valle Rivas

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 9
MaloBueno 

Ella me escribió de modo natural, aprovechando una pausa durante su guardia, reconociendo lo difícil que es en ocasiones expresar con palabras emociones y experiencias. Fue un largo texto, de liviana sintaxis, que todavía conservo y del cual echo mano con frecuencia mientras tecleo estas líneas.

Era educadora social en un centro para refugiados e inmigrantes. Me contó la felicidad que le reportaba poder ayudar a aquellas personas, lo orgullosa que se sentía de ellas y la inmensa riqueza que proporcionaba conocerlas, quererlas y convivir unas horas al día con ellas. Hombres, mujeres y niños que no tenían nada —jamás lo tuvieron—, disponiendo, quizás, tan solo de una vida otorgada por el azar, la desventura o el capricho de algún dios inconsecuente con sus destinos.

Como única moneda de cambio, una sonrisa, un gesto amable, una palabra de gratitud y miles de anécdotas, todas tristes, duras, protagonizadas por quienes los despreciaron, humillaron y vejaron en todos los rincones del mundo donde buscaron, incansables, un poco de paz y libertad, sin hallarlas; porque la abyecta condición humana no conoce, en definitiva, de razas, etnias o credos —en algo teníamos que parecernos todos—. Personas abandonadas, agredidas, perseguidas y expulsadas. Parias por omisión, sin país, sin tierra ni hogar, que reciben la mínima expresión de cariño y afecto como el más preciado tesoro, recordándoles por unos instantes que ellos también son seres vivos, con sentimientos, pasiones, inquietudes, dolores y sufrimientos.

Así, me narró la historia de un bengalí de cuarenta y ocho años que dejó su país a los dieciocho, pasó por India, Emiratos Árabes, Argelia y Marruecos; al llegar a Melilla, quedó retenido en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) doce años. O aquél que había convivido con gentes de todas las religiones, sin importarles a uno y otros, porque Dios era el mismo para todos. O el joven de veinte, diez años vagando por el mundo, seis retenido en el CETI… A ver si nos entendemos. Que la vida es una mierda lo sabemos todos desde que tenemos uso de razón: a los siete u ocho años. Lo peor del asunto es la soledad. Es el mirar a los lados y no ver a nadie. No reconocer ninguna cara familiar, amiga, que nos haga más soportable la carga de vivir, nos aliente a luchar o nos procure cobijo, calor, consuelo y amor en los arduos momentos, cuando todo a nuestro alrededor parece derruido y la depresión nos enfría y nos mata en silencio, suave e imperceptiblemente. Es como extraviarse en la selva oscura de Dante, y no encontrar a ningún Virgilio para guiarnos.

Mi particular remitente se transformó cada día en ese Virgilio, aun cuando la conciencia de la realidad atraía el remordimiento. En todos y cada uno de sus relatos se veía incapaz de transmitir fielmente toda la amargura de su impotencia y desesperación. Debido a la crisis, añadió, los recortes se preveían inevitables. Y llegaron. Este verano recibí correo de ella, confirmando su despido. Dado el lugar y la prestación, había que empezar por el personal. Sin embargo, no perdía la ilusión; es más, se consideraba afortunada pues había muchas personas en peor situación, reservando para ellas unas líneas de remembranza.

Entonces, siendo testigo de tales actitudes, de tales muestras de humanidad, alguien como yo, contando únicamente en su patrimonio, además de —como redactara Sabatini— la intuición de que el mundo está loco, la seguridad de que el ser humano es el cáncer del planeta y camina certeramente hacia su autodestrucción; alguien como yo, decía, se para y piensa que vale, que posiblemente no todo esté perdido, que existen personas que compensan un tanto tamaño nivel de arrogancia, avaricia, envidia, mezquindad e ingratitud, personas que, cuando todo se vaya al carajo —y tarde o temprano se irá, mandado por nosotros mismos— merezcan salvarse y ser salvadas. Ejemplos de lo mejor, lo que debiéramos ser y no somos, contrapuntos para el recuerdo. Marco de entrañable veneración, si la reflexión no se viera enturbiada por la premisa de que dichas personas, desgraciadamente, no son la norma, sino la excepción a una naturaleza grotesca, desaprensiva e inmoral.

En relación con la protagonista de este artículo, sería para mí un verdadero placer que, de leerlo, vuelva a escribirme, transmitiéndome —ojalá— la feliz noticia de su triunfo en el acceso a un puesto de trabajo; aferrándose, terca y entrañablemente, a su eterna esperanza.

 

Julián Valle Rivas

Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Manuel   |2011-10-03 21:47:21
Enhorabuena. Es bueno.
Uno que te lee  - Sigues sin gustarme   |2011-10-04 09:58:56
Sigo pensando que tu manera de escribir es un quiero y no puedo. He procurado
leerte y releerte intentando pedonarte y descubrirte, queriendo perdonar tu poca
sensatez y falta de sensibilidad y conocimiento, cuando, de manera gratuita, te
permitiste la osadía de insultar a tus paisanos y a tu ciudad. Pero no lo
consigo, querido Julian. Quizá el día que te encuentres a ti mismo y dejes de
inspirar tus textos en los de otros autores, quizá ese día, empiece a
entenderte.
Un saludo.
Anónimo   |2011-10-04 11:22:14
No creo que el autor se inspiere en otros autores. Supongo que tendrá sus
maestros, como cualquiera. Lo que sí creo es que no tienes ni idea de lo que es
el artículo literario.
Yo también lo leo y no lo enti   |2011-10-04 14:23:37
Si lo leyeras, sabrías que no insultó a sus paisanos. Solo a los que se dieron
por aludidos.
Anónimo   |2011-10-04 15:10:38
¡Ah, bueno, entonces...!
Anónimo   |2011-10-04 17:50:44
No se debe insultar a nadie, repito, a nadie. El insulto gratuito o de cualquier
clase no entra dentro de la cultura. Esa es la cuestión y la base de la
educación y el respeto a todos. Por tanto eso de que solo insultó a los
aludidos no viene a cuento.
Bajo mi punto de vista, fue un total irrespetuoso
con total intención de provocar y ofender. Por mucho que le de a la escritura y
a difundir su fiebre cultureta, para mi no merece la mas mínima atención.
¡Mentiroso!   |2011-10-05 15:39:13
Pero se la das (la atención) al escribir aquí en su artículo.
Anónimo  - De vez en cuando   |2011-10-04 17:14:23
De vez en cuando tiene chispa, pero entonces te das cuenta que su ingenio es
artificoso y está encorsetado en las ideas de otro autor.
Elisabeth  - Grande.   |2011-10-04 21:17:15
Una vez más, sin palabras.IMPRESIONANTE.¡Graaande!

Abrazos.
 
office 2010  - office 2010     |2011-10-07 06:16:58
It is easy to use Office 2010 and understand. The best feature of all the Microsoft Office 2010 products is the Office 2010 professional similarity in the look and feel of each product. You always go to the same
place no matter what product you are in to find the Microsoft Office menu Outlook 2010 option you are looking for. That's nice! It's Ok, but the Office 2007 menu is cumbersome and some functions are not available in the Office 2010 Microsoft menu, but have to be accessed by creating a special Office 2010 home and student shortcut. I guess that I am a pretty average computer Microsoft Office 2007 user. I do my work at work, and Microsoft outlook when I am at home, I tend to use the computer for cruising the Internet.
But, when my daughter started college, she told me that she needed Office 2010 upgrade some high power programs, including Microsoft Word.
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Website:
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.23 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

Usuarios conectados

Tenemos 89 invitados conectado