Las actuaciones realizadas en los últimos meses en la Casa de los Mora han consolidado las estructuras para evitar el derrumbe, pero el edificio necesita más intervenciones para terminar su rehabilitación. Por ahora, sólo el patio puede realizarse para celebrar actividades.
El concejal delegado de Urbanismo, Francisco Algar, ha visitado esta mañana la Casa de los Mora para explicar los trabajos efectuados en este espacio. En octubre concluyó la rehabilitación de urgencia realizada en la Casa de los Mora, antiguo convento dominico de San Pedro Mártir, para consolidar sus estructuras y garantizar la seguridad del inmueble y de los ciudadanos. Concretamente, el proyecto de rehabilitación del edificio propiedad del Ayuntamiento, redactado por el arquitecto Juan Cantizani, fue adjudicado en febrero de 2008 a la empresa encargada de ejecutarlo por un importe de 388.573 euros, con la finalidad de estabilizar la casa y salvaguardar su valor arquitectónico e histórico.
Según precisó Francisco Algar, el Ayuntamiento debe plantearse ahora qué utilidad dar al inmueble y cómo financiar otras intervenciones que son imprescindibles para completar su restauración. Al respecto, el edil informó que, por ahora, sólo se puede utilizar el patio para hacer actividades, sin bien esto requeriría previamente una actuación de acondicionamiento. Sobre los restantes trabajos necesarios para poner en valor la Casa de los Mora, Algar indicó que todo dependerá de las disponibilidades presupuestarias del Consistorio.
Por su parte, Juan Cantizani detalló las tareas de rehabilitación efectuadas en los últimos seis meses en un edificio “próximo a la ruina e inaccesible” que además estaba ocasionando graves problemas a una casa contigua. Así, se ha renovado el forjado de la primera crujía y se ha dotado de una cubierta a la primera planta para proteger a los muros de su exposición al agua y al viento. También se han añadido forjados de madera a las arcadas del patio. La norte y la sur son las que menos intervención han necesitado, mientras que en las arcadas del este y oeste han mantenido parcialmente la intervención que se realizó en ellas en la década de los años 90 por una escuela taller.
El nivel del patio se ha rebajado 15 centímetros y se le ha dotado de cuatro sumideros. Mallas de protección impiden que los pájaros aniden en los huecos del edificio o que puedan entrar por el hueco de la escalera en la segunda planta. Tras el patio principal hay una estancia que sirvió de bodega de los Mora y un segundo patio que no estaban incluidos en este proyecto de rehabilitación pero que más adelante también la necesitarán para evitar su deterioro definitivo.
