Accidente ferroviario de Adamuz: por qué la rotura de un carril no es una causa suficiente, por Vicente Dalda

trenes lucenaTras el grave accidente ferroviario ocurrido en el término municipal de Adamuz (Córdoba), en el que se vieron implicados un tren Iryo y un Alvia, la hipótesis principal manejada por los informes preliminares apunta a la fractura previa de un carril como causa directa del descarrilamiento y posterior colisión.
Sin embargo, un análisis técnico riguroso obliga a plantear una cuestión fundamental: ¿es suficiente la falta de un trozo de vía para explicar por sí sola un accidente de esta magnitud? La evidencia disponible sugiere que no.


Este artículo expone una teoría alternativa complementaria, basada en principios físicos conocidos, datos ya publicados y la propia lógica ferroviaria: la fractura del carril fue una condición necesaria, pero no suficiente, siendo determinante la concurrencia de fuerzas aerodinámicas de succión lateral producidas por el cruce con el tren Alvia.
1. La fractura del carril como condición previa, no como causa única
Los informes preliminares de la investigación señalan que:
El carril presentaba una fractura previa al accidente.
Otros trenes habían circulado por ese mismo punto, antes del siniestro, sin descarrilar.
Incluso parte del propio tren Iryo superó la zona dañada antes de que se produjera el descarrilamiento.
Este hecho es clave desde el punto de vista técnico.
En ingeniería ferroviaria, una rotura de carril no implica automáticamente un descarrilamiento, especialmente si:
La carga por eje está dentro de límites.
La geometría de vía se mantiene parcialmente.
No concurren fuerzas laterales significativas en ese instante.
Por tanto, la fractura explica una vulnerabilidad, pero no justifica por sí sola el momento exacto ni la violencia del siniestro.
2. El factor olvidado: fuerzas aerodinámicas en cruces de trenes
Cuando dos trenes circulan en vías contiguas y en sentidos contrarios, especialmente a alta velocidad, se generan fenómenos aerodinámicos bien documentados:
Onda de presión frontal.
Aceleración del flujo de aire entre ambos trenes.
Descenso de presión lateral, que genera una fuerza de succión transversal.
Turbulencias intensas en el momento del cruce.
Estas fuerzas no son teóricas ni marginales: están recogidas en normativas ferroviarias europeas y condicionan el diseño de separaciones entre vías en líneas de alta velocidad.
En condiciones normales, estas fuerzas son perfectamente asumibles por trenes y vías en buen estado.
Pero no lo son cuando existe un fallo estructural previo.
3. La hipótesis combinada: fractura + succión lateral
La clave del accidente de Adamuz puede residir en la coincidencia temporal de dos factores:
Un carril fracturado, que reduce drásticamente la capacidad de guiado y resistencia lateral.
El cruce exacto con el tren Alvia, que introduce en ese instante máximo:
Fuerzas de succión lateral.
Incremento puntual de cargas transversales en las ruedas.
Pérdida momentánea de estabilidad del bogie.
En ese escenario, una rueda que en condiciones normales habría superado la discontinuidad del carril, puede perder contacto, escalar el carril o salirse de la vía, iniciando el descarrilamiento.
Esto explicaría de forma coherente que:
Otros trenes pasaran antes sin incidentes.
Parte del Iryo superara el punto dañado.
El descarrilamiento se produjera justo en el cruce con el Alvia, y no antes ni después.
4. Invasión de vía y colisión: consecuencia, no origen
Una vez iniciado el descarrilamiento:
Los coches afectados invadieron la vía contigua.
El choque con el Alvia fue una consecuencia directa, no el origen del siniestro.
La magnitud del accidente se explica por la energía cinética combinada y la imposibilidad material de reacción en ese intervalo de segundos.
Conclusión
La rotura de un carril no puede considerarse, por sí sola, causa suficiente del accidente de Adamuz.
Los propios hechos conocidos lo contradicen.
La explicación técnicamente más sólida es una causalidad múltiple, en la que:
La fractura del carril actuó como condición predisponente.
Las fuerzas aerodinámicas de succión lateral, generadas por el cruce con el tren Alvia, actuaron como factor desencadenante.
Ignorar esta interacción supone ofrecer una visión incompleta del accidente y limita la capacidad real de prevenir sucesos similares en el futuro.
La investigación definitiva debería incorporar un análisis dinámico conjunto de vía, tren y aerodinámica, y no limitarse a una explicación estructural simplificada.

Vicente Dalda
24 de enero de 2026

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