Cuando los extremos se tocan… también en lo que cobran del Ayuntamiento, por Vicente Dalda
Dicen que la política es un círculo y que los extremos se tocan. En Lucena parece que no solo se tocan ideológicamente, sino también en lo que cobran del Ayuntamiento.
En el mismo Pleno conviven VOX (Laura Sánchez Sicilia) e Izquierda Unida (Miguel Villa Luque). Extremos opuestos en el discurso, pero perfectamente alineados en algo muy concreto: el sistema de retribuciones que ellos mismos aprobaron por unanimidad.
Ambos concejales no están liberados, mantienen sus trabajos fuera del Ayuntamiento y, aun así, acuden religiosamente a todo: cinco comisiones informativas, plenos y consejos de administración de las empresas municipales. El resultado de tanta vocación institucional: unos 38.000 euros brutos al año, sin dedicación exclusiva.
Y aquí viene el dato revelador: cada asistencia a una comisión —que en muchos casos no dura más de una hora— se paga en Lucena a 410 euros. Para ponerlo en contexto, esa cantidad se aproxima al alquiler mensual medio de un piso en la ciudad. Es decir, una hora de comisión equivale, para muchos vecinos, a un mes de vivienda.
La comparación es aún más ilustrativa: en Cabra, según informa el propio alcalde del municipio, la asistencia a una comisión se retribuye con 60 euros. Misma provincia. Mismo tipo de órgano. Duración similar. Siete veces menos.
Por si fuera poco, cada grupo municipal recibe asignación económica propia y dispone de un asesor a jornada completa pagado con dinero público. Todo ello, igualmente, aprobado en el Pleno por unanimidad.
Conviene recordar un pequeño detalle: los políticos son los únicos trabajadores que se fijan sus propias retribuciones. No hay convenio, no hay empresa, no hay negociación externa. Se sientan, votan… y queda aprobado.
¿Es legal? Sí. ¿Es transparente? También. ¿Es ejemplar? Esa ya es otra cuestión. Aquí no se acusa a nadie de no trabajar. Solo se pone el espejo delante. Que cada cual saque sus propias conclusiones
Vicente Dalda
