El negocio de la fe, por Pepe Morales
"A propósito del artículo 'El desmadre de las primeras comuniones', de Alfonso Jiménez, y del comentario de una lectora que aparece en su blog 'La carpintería'".
Está la Jerarquía Católica tan alejada de la feligresía como los barones y las momias del PSOE del socialismo o la banda de Génova del bienestar de la sociedad. Son las tres patas del banco donde la ciudadanía se sienta a verlas venir y apoquina lo que pidan por sus boquitas la Conferencia Episcopal, la FAES o Ferraz. Hay religiones donde abunda un clero con callos en las manos que gana el pan con el sudor de la frente en trabajos asalariados y con horario, personas normales, con esposas, maridos y familia como cualquier cristiano.
La Iglesia Católica es más de clero bigardo con estómago insaciable y ancha manga para pedir, aunque menudean curas obreros, que se arremangan para cosechar, colocar ladrillos, amasar pan o mancharse de grasa, pero son mal vistos por la Jerarquía. La sospecha sobre las religiones, todas, hunde sus raíces en la Historia, siempre buscan la riqueza y están dispuestas a vender una cruz, media luna o una estrella bajo la amenaza de una espada, un chaleco bomba o un genocidio. Imperios y religiones tienen ambición de poder y de riqueza.
El negocio de la fe es de los más rentables en la historia del mundo. La Biblia generó, en 2016, 378.000 millones de dólares en plataformas de EE.UU, más que Microsoft y Apple juntas. El Vaticano es propietario de 4.051 edificios en Italia y unas 1.120 propiedades urbi et orbi. El ladrillo y otros negocios nutren las arcas opacas del Instituto para las Obras de Religión tras dejar el Banco Ambrosiano un reguero de corrupción y cadáveres hasta 1982, con más de 1.200 millones de dólares de procedencia desconocida. Era el Banco de Dios.
La Iglesia española obtuvo en 2022 unos ingresos por patrimonio y otras actividades de 120 millones de euros y cuenta con más de 29.000 inmuebles repartidos por todo el país. A esto hay que añadir los privilegios heredados de la dictadura, IBI y mamandurrias, ampliados con las inmorales inmatriculaciones de Aznar, las subvenciones de los gobiernos de la derecha, también de los del PSOE, los PGE, las donaciones y “herencias”. El trasfondo económico del mediático caso de las monjas de Belorado no es el único ni el peor. Sólo es uno más.
España ha actualizado el “Panem et circenses” con fútbol, cañitas, procesiones y romerías por un tubo. El pueblo llano participa en el negocio de la fe católica a través de la llamada BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), tradición exitosa practicada por la Iglesia Católica que se remonta a la leyenda de Moisés montando en cólera porque el pueblo elegido eligió al Becerro de Oro “in sæcula sæculorum”. Fue Aarón quien dijo: “Aparten los zarcillos de oro que sus mujeres, sus hijos y sus hijas llevan en las orejas, y tráiganmelos” (Éxodo 32:2).
Un somero repaso por cualquier iglesia dará cuenta de los becerros y las becerras de oro que ocupan altares y hornacinas, a pesar de lo escrito en la Biblia al dictado de Dios: “No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis” (Éxodo, 20:23). Vengan contables a valorar los ajuares de cristos y vírgenes, cada pueblo su becerro y su becerra, donde el oro y la plata abundan en mantos, palios, tronos, joyas y otros elementos de alarde desafiante a los preceptos cristianos exigidos por la Jerarquía a la feligresía con hipocresía.
Viendo la conducta que observa la Jerarquía Católica, no es de extrañar que el pueblo se sume a esas pompas y esos boatos al festejar los sacramentos de la BBC. Cualquier hijo de vecino tiene el mismo derecho que obispos y cardenales a hacer ostentación pública de su estatus y a santificar el consumo derrochador en los altares, en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, de la Virgen Santa y del sagrado cepillo parroquial. La BBC infringe los preceptos cristianos, pero la aprovechan para falsear el concepto de católico practicante.
Pepe Morales
