La Liga de la Justicia: penaltis ideológicos, fueras de juego selectivos y un VAR muy Supremo, por Vicente Dalda
En la cada vez más emocionante Liga de la Justicia Española, el último derbi ha sido de esos que dejan las gradas ardiendo: Conservadores FC contra Progresistas United, con el árbitro principal —el Tribunal Supremo— decidido a demostrar quién manda, quién pita, y quién sale del campo con tarjeta roja sin necesidad de tocar el balón.
El partido comenzó con un sprint fulminante del Supremo, que anunció la condena al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, con una velocidad que ni Vinicius en modo turbo. Sentencia primero, papel después. Eso en el argot futbolístico se llama “VAR adelantado”: revisar la jugada antes de que ocurra.
El marcador final: 5 magistrados a 2, que no es goleada pero sí un “te lo dije” que retumba desde la grada conservadora. Los progresistas United, por su parte, llevan horas protestando al cuarto árbitro, al juez de línea, al delegado federativo y a quien se cruce: que si ha sido un penalti que no era, que si se ha aplicado el reglamento con exceso de motivación, que si el árbitro tenía la tarjeta preparada antes del contacto.
Y mientras el Gobierno, en el banquillo, masculla su clásico “respetamos el fallo, aunque no lo compartimos”, todos sabemos que la traducción futbolística es: “Nos han robado, pero no podemos decirlo porque nos expulsan.”
En medio de todo esto, surge la voz grave de Montesquieu, que desde el palco noble recuerda: «No existe tiranía peor que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.» Una frase que, aplicada al partido de esta semana, suena menos a filosofía y más a crónica deportiva.
Porque al final, en esta liga, todos dicen aplicar las reglas, pero las reglas parecen elásticas como las redes de Balón de Oro. Y ahí entra en escena otro clásico, Honoré de Balzac, que podría haber sido comentarista de este derbi cuando escribió: «Las leyes son como las telarañas: los insectos pequeños quedan atrapados; los grandes las rompen y se van.» ¿Les suena? Exacto: los pequeños terminan en el túnel de vestuarios buscando abogado de oficio; los grandes salen del campo saludando a la afición y pidiendo una rueda de prensa.
Así va nuestra Liga: árbitros que corren más que la pelota, defensas que cambian de criterio según la camiseta, y un público que ya no sabe si ver el partido, apagar la televisión o pedir un referéndum para cambiar el reglamento.
Y entre tanta polémica, tanto penaltito y tanta “justicia en tiempo récord”, al final da la sensación de que Pérez Galdós y el alcalde de Jerez estaban viendo este partido desde hace cien años: Galdós, avisando de cómo la justicia puede volverse injusta cuando se estira demasiado. Pacheco, con la precisión de un comentarista de barra, diciendo aquello de: “La justicia es un cachondeo.”
Y viendo el derbi de esta semana… va a resultar que los dos tenían razón.
Vicente Dalda
