Regularización: el spa jurídico del ladrón moderno, por Vicente Dalda

boletin oficial estado boeImagine que un día le roban 121.000 euros de su casa. Usted llama a la policía, ellos toman huellas con cara de “ya veremos” y, de pronto, suena el teléfono.


Es el ladrón.
—Oiga, que me he enterado de que la policía me sigue los pasos —dice, como quien comenta el tiempo—. Así que antes de que esto vaya a más, quería regularizar. Le devuelvo lo robado, le pago unos intereses, una multita… y nos olvidamos del asunto, ¿no?

Usted piensa: este hombre se ha estudiado la Ley General Tributaria.


Porque eso que en su casa es un delito según el Código Penal, cuando el robo es al Estado pasa a llamarse “regularización voluntaria” (artículo 252 de la LGT) y, ¡tachán!, extingue la responsabilidad penal. Como un detergente jurídico que quita hasta las manchas de intención.


Y si el defraudador llega tarde, no pasa nada: se acoge a un acuerdo con la Fiscalía, reconoce los hechos y sale del juzgado más limpio que su historial de IRPF. El artículo 305 del Código Penal permite estas delicadezas cuando el dinero vuelve a aparecer.


Conclusión: Robar a uno es un crimen; robar a todos es una negociación.


Así que ya sabe: si alguien le roba 121.000 euros y luego le llama, no se asuste. No es cinismo: es que su ladrón ha leído más BOE que usted.

Vicente Dalda

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