Del “botellazo” a la concentración "despolitizada", suma y sigue
La masiva participación en la concentración celebrada en la Plaza Nueva este jueves en demanda de mejoras en el servicio de Urgencias y de la construcción del Hospital de Alta Resolución ha dejado patente la indignación del pueblo de Lucena por el estado del servicio público sanitario en nuestra ciudad y su firme apoyo a las citadas reivindicaciones.
Esta concentración es por el momento el último capítulo de una historia que, si bien empezó hace 18 años con el inicio de las movilizaciones de los lucentinos en pro de un hospital, cobró otra dimensión muy distinta hace tres meses con el giro copernicano dado por la Junta de Andalucía gobernada por el Partido Popular, que al mismo tiempo evidenció la delicada posición política del alcalde Aurelio Fernández en este asunto, que le estalló en la cara el pasado 1 de abril del presente año, Lunes de Pascua por más señas.
Ese día tuvo lugar el “botellazo”: la delegada territorial de Salud de la Junta en Córdoba, María Jesús Botella, comunicó en rueda de prensa tras la visita que realizó al servicio de Urgencias en el Centro de Salud Lucena I del Paseo de Rojas, que la Junta no construiría “por falta de financiación” el Hospital de Alta Resolución proyectado desde hace años para Lucena y lo sustituiría por un “equipamiento sanitario” con un contenido por definir. Botella efectuó este sorpresivo anuncio ante un cariacontecido Aurelio Fernández, quien supuestamente no sabía que la delegada iba a asestar semejante golpe a la histórica reivindicación de un centro hospitalario tan anhelada por los lucentinos, pues en la reunión que tuvieron previa a la comparecencia ante los medios informativos, Botella no le advirtió de este cambio radical de la Junta de Andalucía sobre el hospital de Lucena.
La cadena de reacciones que desataron las polémicas declaraciones de Botella en aquellos primeros días de abril en las plataformas ciudadanas, los sindicatos sanitarios y la oposición política cristalizaron, por parte de los colectivos y centrales sindicales, en una campaña de recogida de firmas en defensa del hospital para Lucena y en una solicitud de reunión urgente con el alcalde Fernández y todos los grupos políticos representados en el Ayuntamiento. Y por parte de los partidos opositores, en la exigencia de que el primer edil consiguiera una reunión con la consejera de Salud, Catalina García, en la que tomaran parte todos los grupos municipales, las plataformas ciudadanas y los sindicatos sanitarios, solicitud de reunión que finalmente fue aprobada por unanimidad en el pleno del 24 de abril, si bien en esa sesión plenaria, en otro punto del orden del día, PP y Vox rechazaron un Pacto Local por el Centro Hospitalario Público para Lucena.
Sin embargo, transcurridos dos meses, la Consejería de Salud sigue sin concertar ese encuentro solicitado por el alcalde, sometiendo a Fernández y a la ciudad a un ninguneo humillante.
Pero ese mismo ninguneo también de dos meses lo ha practicado Aurelio Fernández con los colectivos ciudadanos y profesionales que le reclamaban una reunión urgente desde que tuvo lugar el “botellazo”, a la que el regidor, que en todo ese tiempo ha borrado de su vocabulario términos como “hospital” u “hospitalario”, no se dignó acceder hasta el jueves 13 de junio, teniendo los solicitantes que advertir a Fernández de que si no les daba fecha de reunión antes del 7 de junio convocarían una concentración de protesta ante la Casa Consistorial durante el pleno ordinario de junio, es decir, para el miércoles 26, y presentarían una denuncia contra la Junta ante la Fiscalía por las deficiencias sanitarias que sufre Lucena y sus negativas consecuencias para la ciudadanía.
El ninguneo de la Junta y del PP a Lucena en la cuestión del hospital vivió entretanto otro episodio bochornoso. El lunes 27 de mayo, el presidente de la Junta de Andalucía y líder del Partido Popular andaluz, Juanma Moreno, protagonizó un acto electoral en el Hotel Santo Domingo de Lucena, en plena campaña de los comicios europeos, pero no atendiendo a los medios de comunicación en los momentos previos al comienzo de dicho acto, al contrario de lo que hacen todos los políticos en campaña, dar el conocido como “canutazo” ante la prensa antes de iniciar sus mítines. Evitaba así el PP que a Moreno se le pudiera preguntar por el hospital de Lucena del que la Junta ahora quiere desentenderse.
En la citada reunión del 13 de junio que Aurelio Fernández se resistió a convocar durante dos meses, aunque tras la cual el alcalde presume de “liderar” las reivindicaciones, las organizaciones y grupos políticos acordaron que el Ayuntamiento de Lucena ofreciera a la Junta las dependencias de la Escuela de Hostelería, próximas al Centro de Salud Lucena II en la Avenida de Santa Teresa, para trasladar allí diversos servicios como fisioterapia y poder dedicar el mencionado Centro de Salud como sede de las Urgencias, así como convocar la concentración de ayer jueves y que ésta tuviera un carácter “despolitizado” como así ha sido.
