50 AÑOS CON PIPO: Y 4. Librería Pipo, por Pepe Morales

4 Libreria pipoAsentado Pipo en Lucena, la Democracia en España y el negocio en la comarca, la Juan de Mairena ha renovado varias veces la clientela, la que compra y la que no, y ha cambiado de empleadas otras tantas manteniendo el espíritu innovador y de servicio que siempre la caracterizó. La llegada de la informática permitió agilizar los procesos contables, de control de ventas y de estocaje y Pipo aprovechó para diversificar la actividad junto a un socio tecnológico, ofreciendo servicios de asesoramiento y de implementación de infraestructuras digitales a empresas y particulares. En los últimos tiempos, el inquieto librero consiguió casi duplicar el espacio para libros con un sistema de estantes corredizos que permiten ver, desplazándolos, las hileras de títulos situados detrás de ellos.

Como una prolongación natural de la profesión de librero con visos de utopía realizada, Pipo también creó la editorial Juan de Mairena, al servicio de cuanta gente quisiera publicar sus escritos sin necesidad de afrontar la escollera de las editoriales habituales donde pesan sobre todos los criterios las posibilidades de mercado del “producto” a publicar. “Una leprosería de escritores”, la definía el librero/turronero/editor para remarcar el rechazo generalizado y preventivo que sufren quienes son aspirantes a escritor por parte del mundillo editorial asentado. Ediciones de títulos y autores en imprenta se alternaban con tiradas cortas de 20, 50 o 100 ejemplares en digital a precios asequibles que han permitido a muchos aspirantes a escritor/a cumplir el sueño de colocar sus manuscritos editados de forma profesional en las estanterías de sus hogares o las de familiares y amistades.

El tiempo pasa. Pipo ha intentado retirarse de la actividad profesional un par de veces. Se jubiló y dejó la Juan de Mairena en manos de sus últimas escuderas, aunque monitorizando la actividad desde su retiro en La Herradura. Las nuevas propietarias han tenido el detalle impagable de rebautizar la Libre y colocar en el toldo de la calle el nombre por el que era conocida desde siempre: “Librería (de) Pipo”. Le duró poco el primer intento, pues se tuvo que “desjubilar” para montar otra “Juan de Mairena” para su hijo Manuel en Granada, una coqueta librería de techo altísimo con una galería superior transitable a la altura de un primer piso. A poco de inaugurarla, Manu tuvo la ocurrencia de aprobar las oposiciones a profesor de Filosofía y el padre mantuvo el negocio durante un tiempo hasta que decidió cerrarlo, pero la ayudante Inés quiso seguir adelante con el negocio y ahí sigue, monitorizada también desde La Herradura.

El retiro en La Herradura no es tal. Desde el rinconcillo ubicado en el hueco de la escalera de casa, Pipo sigue activo a todos los niveles colaborando con sus librerías y encauzando las aventuras literarias que se cruzan en su camino, sea con la Cofradía Literaria de La Herradura, con el Club de Lectura, con la familia, con el peluquero de Elena o con cualquiera que huela a escritura. A nivel político y cultural también deja su impronta participando en presentaciones de libros, organizando eventos y, ¡cómo no! pegando carteles, atendiendo la caseta de IUCA en Almuñécar y participando en campañas, la última de ellas para denunciar el genocidio en Gaza con una concentración de más de 300 personas en un pueblo que no llega a los 5.000 habitantes. El oro de Moscú ha aflorado ahora en la bahía de La Herradura.

La librería Juan de Mairena ha sido para muchos lucentinos y lucentinas una universidad paralela, con biblioteca, profesorado multidisciplinar, cafetería, sala de estudio, asambleas, actividades extraacadémicas, publicaciones y un alumnado increíble. No son pocas las personas que iniciaron sus visitas en la edad preescolar sentadas en el suelo con cuentos de pasta dura o de tela, continuaron durante la adolescencia y la juventud con Mafalda, Astérix, el Teniente Blueberry, Richard Corben, Carlos Giménez o Milo Manara, y acabaron haciendo de la lectura un vicio, en muchos casos incurable.

Dicen que el libro impreso está en vías de extinción, gravemente amenazado por el libro electrónico y los efectos analfabetizadores de internet en general y de las redes sociales en particular. Dicen que las librerías están en crisis, que por cada una que cierra abren diez peluquerías masculinas, diez locales para hacer las uñas, cinco gimnasios y cinco estudios de tatuajes, en una espiral de culto al cuerpo y desprecio a la mente. Dicen que Amazon ha matado al comercio de cercanía, sustituyendo la charla con el librero y la experiencia multisensorial del libro por las frías referencias en la nube trucadas por los algoritmos manipuladores. Dijeron lo mismo de la televisión y el vídeo que, sin embargo, nunca llegaron a matar a la estrella de la radio.

La mayor amenaza para el libro es la desaparición del librero letraherido, del profesional capaz de hilvanar el conocimiento del producto y la capacidad para transmitirlo con el beneficio empresarial, demostrando que el comercio de proximidad se refiere a algo más que una distancia física: a esa distancia corta, emocional y sentimental que ha hecho de Pipo un amigo para tantísima gente de diferentes generaciones.

Celebremos los 50 años de la Librería Juan de Mairena, la de Pipo: 50 años de Cultura, de Compromiso y de Libertad.

Pepe Morales


50 AÑOS CON PIPO.1 CONTEXTO

50 AÑOS CON PIPO. 2 EL ORO DE MOSCÚ

50 AÑOS CON PIPO. 3 JUAN DE MAIRENA

50 AÑOS CON PIPO. Y 4 LIBRERÍA PIPO


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