La expresión popular “¡Tus muertos!” tiene una connotación agresiva y despectiva hacia el destinatario por precederla, en forma de elipsis, un contundente “¡Me cago en…!”. No es el caso, pero ganas dan de espetárselo a Moreno Bonilla. Ocurre que la Consejería de Desarrollo Educativo (más le pega “de Adoctrinamiento”) ha tenido la indignidad de instar a debatir, con motivo del Día de la No Violencia y la Paz, a celebrar el 30 de enero en todo el mundo, sobre el terrorismo de ETA y el reconocimiento de las víctimas.
Esta ocurrencia adoctrinadora viene recogida en los contenidos introducidos en el nuevo currículo andaluz en distintas áreas y materias tanto en Primaria, Secundaria como en Bachiller y F. P. Son los muertos del Partido Popular, los muertos que les rentan votos once años después de que la banda terrorista cesara su actividad criminal, son “¡tus muertos, Juanma!”. Son muertos a los que las derechas negáis el católico derecho a descansar en paz, y también a sus familiares. Una vergüenza, Juanma… si la hubiera.
Las derechas sois clasistas hasta en el más allá. Puestos a debatir en las aulas públicas sobre víctimas del terrorismo, se podría hacer sobre las hazañas de los terroristas que más han asesinado en España (Franco, Queipo de Llano, Mola…) y el infame destino de sus víctimas en fosas comunes y cunetas que Vox y el PP insistís en ocultar, y negar, poniendo trabas a que sus familias busquen los restos para llorarlos. Dices que ésos no son tus muertos, Juanma, pero son el legado del golpismo que las derechas no condenáis.
El Día de la No Violencia y la Paz tiene lugar en todo el mundo, y por ello sería más oportuno hablar y debatir sobre las muertes que tienen lugar a diario en distintas guerras y conflictos armados, sobre sus causas, sus efectos y los intereses involucrados. ¿Qué tal debatir en los colegios sobre la matanza israelí en Gaza, sobre Yemen, Ucrania, Afganistán o cualquier otro lugar donde las armas y la mano de Occidente siegan vidas y ciegan mentes? Sin populismo maniqueo: son los muertos que produce la codicia neoliberal con regularidad.
Reflexionen, hablen y debatan sobre los muertos que el PP produce y sobre los que echan paladas de tierra ese partido y la trinchera mediática que lo apoya a muerte a cambio de treinta monedas de plata, publicidad institucional o sobres de dinero B. Son los innumerables muertos de la guerra de Aznar, los 62 cadáveres de militares españoles descuartizados en el Yak 42 o los 7.291 ancianos muertos sin trasladar al hospital por los protocolos de exclusión sanitaria firmados por el gobierno de Ayuso. Son los muertos de tu partido, ¡tus muertos, Juanma!.
Tu moderación no se ha esfumado, es que nunca existió. Sólo te hizo falta Vox para alcanzar el sillón. Sin su concurso estás demostrando que los has pasado de largo por la extrema derecha privatizadora, censora y adoctrinadora. Tu cruzada del 30 de enero contra el Gobierno se completa con la permisión para que otro radical de derechas, el obispo Demetrio, vaya de gira a la Escuela Pública cordobesa en horas lectivas a lo largo del curso. Tu apuesta nacionalcatólica lo está pidiendo a voces: ¡¡Tus muertos, Juanma!!
¡Qué tiempos de escuelas como bastiones de la razón, refugio del pensamiento y hogar de la ciencia! ¡Qué aciagos tiempos éstos que evocan aquella escuela mojigata dominada por el pensamiento único de una larga dictadura! ¡Qué horror de censura, adoctrinamiento y depuración docente a cargo de Pemán, maldito poeta! ¡Qué trágico parecido con estos tiempos de odio recitado, cantado y rezado por hordas populistas y radicales arengadas por gente sin escrúpulos, por los tuyos! Juanma: modérate un poco, ¡¡por tus muertos!!
Pepe Morales
"Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados" (El Talmud).
Ya me ocupé de este tema en el artículo "Casos que a pocos preocupan" (octubre 2021), en el que recogía los bochornosos datos conocidos sobre el juez Arce, que ingresó en la judicatura hace más de 30 años. Helos aquí:
- Pasó por diferentes juzgados en los que no daba golpe.
- Fue sancionado varias veces por su falta de actividad.
- Expedientado 15 veces por "dejación generalizada en el desempeño de sus funciones".
- Sancionado con la pérdida de destino en la Audiencia Nacional y trasladado a un juzgado de Baracaldo.
- Nueva pérdida de destino en Baracaldo, por los motivos de siempre, y pasaportado a Almería en donde hizo lo mismo.
- Tras ser expedientado por enésima vez, un Pleno del Consejo General del Poder Judicial se propuso en 2020 expulsarle de la carrera judicial por su falta de aptitud, pero ese mismo Pleno optó entonces por una suspensión temporal de empleo y sueldo por desatender gravemente su trabajo y casi paralizar el juzgado.
- Tras esa forzosa parada laboral, llega al juzgado número 5 de Tarragona donde este juez pluri-reincidente sigue con su casi nula actividad, dando lugar a que el Colegio de Abogados eleve una queja a la Audiencia Nacional y ésta al CGPJ cuyo Pleno en septiembre 2021 determina de nuevo su expulsión con 14 votos a favor y 7 en contra, por lo que el juez Arce recurrió al Tribunal Supremo.
Terminaba yo escribiendo: está por ver si no le dan de nuevo la razón. Todo es posible en España.
Pues bien. Como la judicatura y los medios afines guardaron silencio casi total sobre este escándalo, por casualidad he conocido ahora que el fallo judicial se emitió en otra fecha clave para ocultar noticias, ya que fue el 18 de julio de 2023 (22 meses después) cuando el Tribunal Supremo decidió "anular la sentencia de expulsión y sustituirla por una sanción de tres años de suspensión de empleo y sueldo a causa de una falta muy grave de desatención en el cumplimiento de los deberes judiciales".
Conclusión.- Con la aplicación de esta sanción del T.Supremo, el juez Arce podrá reingresar en la carrera judicial en 2026, con 69 años, recuperando puesto de trabajo y un buen sueldo para volver a impartir justicia con su manera "ejemplar" y así acceder a la pensión máxima de jubilación que tanto merece.
Se suele llamar música a una combinación de melodía, ritmo y armonía o a una sucesión de sonidos modulados para recrear el oído. Frente a la música, se llama ruido a un sonido inarticulado y molesto, o a una interferencia que entorpece la comunicación. Entre una cosa y la otra, hay sonidos híbridos en los que, a veces, convergen ambos conceptos, como el reguetón o el chunda–chunda, llegando a menudo a ser motivo de disputas familiares y vecinales por aspectos concretos como la tipología, la hora y el volumen.
Dicen que la cultura mediterránea es festiva, ruidosa, jaranera, juerguista, bulliciosa. Entre griegos, italianos y españoles, destacan los andaluces a la hora de improvisar un sarao o hacer ruido. Bienvenidas la música y la fiesta, señas de identidad de un pueblo por ello admirado, y maldita su afición al ruido que contribuye a peor fama. Es habitual que, ante un sarao, la gente se sume a él y participe de buen rollo. El ruido acaba con frecuencia en bronca y no es raro que la cosa derive a urgencias y al juzgado.
A unas personas les gusta Carmen Linares, a otras Paganini, a otras Dylan, o Rosalía, o AC DC, o Serrat, o Rodrigo Cuevas, o Camela, o El Consorcio… Es comprensible el gusto del ser humano por la música, algo culturalmente asentado y psicológicamente benigno. La música es útil en muchas facetas de la vida: salud, economía, educación, convivencia… hasta en la guerra es utilizada para infundir valor a la tropa y amedrentar al enemigo. Dijo León Gieco: la música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, sin banderas.
Lo que no se comprende, y merece un análisis facultativo, es la querencia de las personas por el ruido. Hay ruidos necesarios y útiles, a pesar de su molestia inherente; algunos son cotidianos, otros puntuales y otros casuales, como el camión de la basura, una obra o el llanto madrugador de un bebé, por ejemplo. Su repercusión negativa en la salud de personas y animales hace que las autoridades regulen legalmente aquellas actividades que generan ruido en distintos ámbitos de la actividad humana, públicos y privados.
Hay personas aquejadas de falta de empatía que no respetan a la sociedad, a sus vecinos, ni a las leyes. Son las que hallan irresistible algo tan perturbador como sobresaltar a otras y provocar el pánico a inocentes mascotas haciendo estallar petardos. En las edades infantil y adolescente, tiene un pase la atracción por el riesgo dada la escasez de razón y el exceso de irresponsabilidad, pero superadas estas épocas, la persistencia de la atracción hace pensar que hay algún trauma no superado rondando a estos individuos.
Hay que diferenciar el atavismo de ciertas tradiciones (como las mascletás valencianas o los fuegos artificiales de la fiestas mayores, ambos casos aquejados de obsolescencia cultural) del comportamiento garrulo de quien molesta al vecindario cuando gana su equipo, va de boda o se excede con el alcohol en algún evento de su peña o cofradía. Son individuos (casi siempre machos: un dato para analizar) disruptivos y peligrosos a los que poco importa dañar a terceros, ensuciar calles y patios o incendiar una gasolinera.
Mientras tanto, la autoridad municipal suele prestar oídos sordos a las quejas y denuncias de particulares y colectivos animalistas ante estos casos, a pesar de que diferentes leyes y ordenanzas protegen a la ciudadanía y a las mascotas de estas conductas incívicas y peligrosas. Es otra seña de identidad de la cultura mediterránea actuar y aplicar la ley cuando ocurre una desgracia, la cultura de la prevención es para países desarrollados: aquí, se reza para que no pase nada irremediable o por las víctimas en su caso.
Pepe Morales
La corrupción en el fútbol es total y absoluta: el negocio ha barrido la sana competición deportiva con la sucia escoba del dinero. Sucede en otros ámbitos deportivos, pero en el fútbol es sangrante por ser la droga más consumida en el mundo por adictos de toda edad, sexo y condición. Para vencer hoy día no basta el lema olímpico “Citius, altius, fortius” (Más rápido, más alto, más fuerte), hay que ser también “opulentius” (más rico). Los equipos, con raras excepciones, llevan décadas tirando de la cartera en lugar de la cantera.
Aún reciente, la faz machista del expresidente Rubiales ha dejado en segundo plano su habilidad negociadora para prostituir el fútbol patrio vendiéndolo al mejor postor, en este caso el moro Saudí, en línea con lo perpetrado por la FIFA con el mundial de Qatar. Avergüenza que la Supercopa “de España” sirva para blanquear una dictadura misógina, homófoba, genocida y asesina de periodistas por un puñado de dólares mal repartido entre el bipartidismo de la liga y dos convidados de piedra para hacer bulto en un bolo devaluado.
Uno de los privilegiados de la liga, y estrechamente vinculado con el petrodólar, ha puesto al descubierto el verdadero cariz de Arabia Saudí en las recomendaciones que ha dado a los hinchas que se desplacen a esa dictadura para ver a su equipo jugar. Hay que tener presente que el forofo futbolero, poco seso y bastante dinero, no entra en este tipo de análisis y suele simpatizar con posiciones cercanas al autoritarismo y la sociopatía, sea en formaciones de extrema derecha como Vox o en dictaduras como la Saudí.
Advierte el comunicado blaugrana a su “afición” que está prohibida y es ilegal la introducción, venta, compra y consumo de alcohol y de drogas en el país. ¡Menudo contratiempo para un grupo social que suele estar colocado en la grada y fuera de ella! Otra adversidad es tener que renunciar al bocata de lomo, chorizo o jamón serrano, al estar prohibida también la introducción, venta y consumo de cerdo. Tendrán que hacerse el cuerpo para engullir pinchos morunos de pollo, shawarmas, cucuruchos de falafel o fiambreras de cuscús.
Recomienda el Barça tener respeto y prudencia en los comportamientos en público y las demostraciones de afecto, evitando comportamientos indecentes como actos de carácter sexual (¿tocar el culo o los paquetes de la pareja?, ¿morrear?, ¿pegarse el lote en el asiento trasero del coche?). Y mucho ojo con las relaciones entre personas del mismo sexo y las muestras de apoyo al colectivo LGBTI, incluso en redes sociales, ya que pueden ser detenidas ipso facto, lapidadas o colgadas de una grúa públicamente.
El hincha culé debe adoptar una actitud discreta y respetar estrictamente los usos y costumbres del país: donde fuere, haga lo que viere, nada de barretinas y mucho menos sardanas. Deberá evitar las concentraciones de personas, sobre todo los actos públicos o religiosos, y ha de ponerse en contacto con la autoridad local si observa algo “sospechoso". Las leyes de Arabia prohíben concentraciones, manifestaciones, marchas y cualquier actividad que el gobierno considere contraria a la paz social o al orden público.
Como diría cualquiera de los prebostes que han manejado y manejan la caja y el palco del Camp Nou: “Salut i pessetes i el demés a fer punyetes”.
Pepe Morales
Vísperas de Reyes. Ninguna fecha me invita mejor a evocar la figura inconmensurable de Miguel Hernández, uno de los mejores poetas españoles de todos los tiempos, que, habiendo sido injustamente condenado tras la guerra civil, murió tuberculoso en la cárcel cuando sólo tenía 31 años.
Por el cinco de enero, Y encontraba los días
cada enero ponìa que derriban las puertas,
mi calzado cabrero mis abarcas vacías,
a la ventana fría. mis abarcas desiertas.
Por medio de este escueto comentario, quiero honrar en mi blog a este grandioso poeta y reavivar una de las más bellas composiciones escritas en la lengua castellana: Las desiertas abarcas.
Nunca tuve zapatos, Me vistió la pobreza,
ni trajes, ni palabras; me lamió el cuerpo el río
siempre tuve regatos, y del pié a la cabeza
siempre penas y cabras. pasto fuí del rocío.
Espero que mis lectores amigos perdonen el atrevimiento de tratar de glosar con tanta austeridad verbal el poema de Miguel Hernández, pero no quiero que mis escasas dotes literarias sean una traba para rescatar del silencio los bellos versos del poeta-pastor.
Por el cinco de enero, Y al andar la alborada,
para el seis, yo quería removiendo las huertas,
que fuera el mundo entero mis abarcas sin nada,
una juguetería. mis abarcas desiertas.
Quizás sea el momento de decir, eso sí, que nadie del mundo literario ha llegado a expresar con más lirismo, emoción y ternura el drama infantil que viven los niños pobres la Noche de Reyes.
Ningún rey coronado Toda gente de trono,
tuvo pié, tuvo gana toda gente de botas
para ver el calzado se rió con encono
de mi pobre ventana. de mis abarcas rotas.
Pero Miguel Hernández no se queda en el mero lirismo estético. Su alarido poético es también un grito desgarrado contra la injusticia social patente en toda su obra.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
Esta noche, la noche del cinco, en todas las ciudades y rincones de España se consumará, un año más, la terrible injusticia que el poeta del pueblo y de la luz denuncia en sus versos: el derroche de unos, la abundancia de otros y la amarga carencia en los más desfavorecidos.
Por el cinco de enero, Y hacia el seis, mis miradas
de la majada mía hallaban en sus puertas
mi calzado cabrero mis abarcas heladas,
a la escarcha salía. mis abarcas desiertas.
Lo repito. He glosado estos versos con dolor y temblor. Ha sido un atrevimiento que intento ocultar en mi propio pudor, pero tenía que hacerlo porque son incomparables y mucho menos conocidos de lo que merecen, ya que su obra fue injustamente silenciada durante muchos años. Que Miguel Hernández me perdone.
Corren malos tiempos para la ilusión y aciagos para los deseos. El rito de las uvas, viendo a señoras mostrando carnes junto a sus compañeros vestidos de impoluto traje demodé, se completa con brindis al sol y deseos todo a cien entre los que destacan los clásicos de salud, dinero y amor. Ni siquiera tienen cabida en la noche de Reyes, llamada de la ilusión por ser ajena a la realidad, donde la familia cumple sus propios deseos con la excusa de atender los caprichos de una infancia acosada por el marketing navideño.
Cada día es más complicado definir el amor. En esta palabra, donde el sentimiento afectivo se encuentra en franca regresión y minoría, se emboza, taimado, el machismo, alentado por la ideología de extrema derecha negacionista de la igualdad hombre/mujer. Esta misma ideología priva de desear amor a todas aquellas personas que amen a otras al margen de un canon excluyente, persiguiendo al colectivo LGTBi con el odio y la crueldad propios de una época dictatorial que añoran y cuya vuelta reclaman públicamente.
Casi todo el mundo desea dinero suficiente para cubrir, al menos, las necesidades básicas de una vida repleta de agujeros como un queso emmental. En 2023, la ciudadanía ha gastado 3.318 millones de euros en Lotería de Navidad y el día 6 repetirá la paradoja de derrochar dinero para ganar dinero con el Sorteo del Niño. Dinero llama al dinero y es por eso que los gobiernos del Partido Popular perdonan impuestos a las grandes fortunas y se oponen a medidas como la Reforma Laboral, el IMV o el SMI que alivian al trabajador.
El deseo de salud es hoy más que nunca incumplido para quienes sufren la furia privatizadora de las derechas. La atención primaria está inmersa en pleno proceso de desmantelamiento por parte del presidente Bonilla, habitual modus operandi de su banda: el Madrid paraíso fiscal de Miguel Ángel Rodríguez, la Valencia corrupta de Camps y Barberá, la Galicia de Feijóo o la Murcia de Vox son el modelo. Han dimitido dos responsables de la Consejería de Sanidad mientras la enfermera que la dirige sigue cargándosela.
Tras más de un año sin publicar los datos, se descubre a más de un millón de andaluces en lista de espera para una operación o para consulta con el especialista mientras el gobierno de Bonilla riega con casi mil millones de euros a la sanidad privada cometiendo “infracciones legales insubsanables”, según ha apreciado el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales de la Junta que ha anulado el procedimiento de adjudicación, ejemplo de la pésima gestión del gobierno andaluz que perjudica así la salud de los pacientes.
La atención primaria prácticamente no existe y los pacientes notan en sus bolsillos la eliminación de la subasta de medicamentos para beneficiar a la empresa de la consorte del presidente. A pesar de todas estas anomalías, denunciadas por sindicatos médicos y de enfermería, aparece Bendodo mintiendo y acusando a María Jesús Montero de maltratar la sanidad andaluza cuando fue consejera. Andalucía paga con su salud el desatino del misógino populista Spirimán al que el PP, por algo será, va a dedicar una calle en Granada.
Cabe recordar que los Reyes y Papá Noel no existen, que la Navidad es una feria de la vanidad y que la única forma de que los deseos sean atendidos es no votar a quienes tienen por objetivo joder la ilusión de las clases más desfavorecidas. La sociedad andaluza infantilizada acepta sumisa los engaños continuos de la camarilla pepera mientras roban en sus narices la Sanidad y la Educación públicas, además de propiciar una subida general de impuestos y tasas en ayuntamientos y diputaciones donde gobiernan.
Pepe Morales
