El 30 de agosto de 2010, el diario “La Información” publicaba la siguiente noticia: “los hallazgos en la fosa de la Pedraja muestran la brutalidad de estas muertes. En una primera apreciación de los expertos que han exhumado los restos de la fosa han concluido que hay un centenar de cadáveres de hombres junto a los restos de una mujer, identificada porque llevaba una horquilla en la cabeza. En el Día internacional de los desaparecidos, que se celebra hoy, es necesario destacar la mezcla de emoción, dolor y alegría que supone para los familiares la exhumación de los restos de personas queridas”.
¿Por qué el PP quiere derogar la ley de memoria democrática? ¿Perjudica a alguien el que una persona pueda emocionarse y llorar ante los restos de su padre, madre, abuela o abuelo? No lo entiendo.
Entre los restos encontrados en la Pedraja, emergieron con fuerza la figura y la memoria de un maestro aparentemente olvidado que en 1934 fue destinado a Bañuelos de Bureba. Antonio Benaigues. Un maestro precursor de la pedagogía propuesta por Freinet y basada en los intereses de los escolares, la cooperación y la actividad de los niños en la construcción de su propio aprendizaje. Dos recursos, entre otros, eran básicos en la escuela de Freinet: La imprenta y el cuaderno de clase.
En el cuaderno de clase, (abril de 1936), después de una foto del maestro, con sus diecisiete alumnas y alumnos, hay una redacción de los niños que narra lo que ocurrió aquel día en la escuela de Bañuelos y que por la imagen de época de la España rural y lo entrañable del relato reproduzco en su integridad.
Un día vino un retratista a la escuela. El maestro le preguntó:
- ¿Quién es usted?
-Soy de Briviesca y vengo a ver si quería sacar una fotografía de los niños de la escuela
-Sí, sí: ya tenía ganas de tener una fotografía de los niños.
El maestro nos dijo que fuésemos a lavarnos y arreglarnos.
Cuando vinimos bajamos los dos bancos a la calle y el retratista nos puso bien y nos retrató.
Nos extrañó mucho como sacaba las fotografías. Primero salíamos muy negros, pero después salíamos bien.
El retratista decía:
-Mira, mirar aquí… Ya está.
Salimos bien. El maestro se reía y dijo que solo había salido uno con cara de bobo.
Por dos retratos llevaba seis reales y los nuestros uno una peseta.
Después empezó a venir gente y muchos se retrataron.
Tomás venía de la tierra y se retrató con el azadón y el hacha y con el Ruso.
La madre de la Felisa decía:
-No es por nada, pero mi hija es la que mejor ha salido.
El retratista vino con Rarbacholo, el dulcero de la Fiesta. Traían un burro.
En un seno de las alforjas ponían la máquina y en el otro las cosas que vendía Rabacholo: arroz, pimiento molido, almendras, chocolate y jabón.
El maestro, aunque pocas perras tenía, nos compró un paquete de almendras y nos las repartimos.
El relato que hacen los niños describe la pequeña fiesta que supuso para los habitantes de Bañuelos la llegada del fotógrafo y cómo, con su presencia, se vio alterada la rutina de aquel pueblo de las tierras de Burgos que hoy forma parte de la España vaciada con solo 34 habitantes.
Las niñas y los niños de la escuela de Bañuelos nunca habían visto el mar. Así lo imaginaba Florentina Sáez:
El mar será muy grande y muy ancho. Y hondo.
La gente irá allí a bañarse.
Yo no he visto el mar.
El maestro dice que iremos a bañarnos.
En el invierno de 1936 Antonio Benaigues prometió a sus alumnos llevarlos a ver el mar. No pudo cumplir con su palabra.
A pesar de que el golpe de Estado triunfó, desde sus inicios, en la ciudad de Burgos y en la mayoría de las poblaciones de sus alrededores sin apenas resistencia, los sublevados pusieron en práctica, ya desde el mismo 19 de julio, una dura represión generalizada. Veinte maestros fueron fusilados y otros veinte desaparecieron, es decir, que con toda probabilidad fueron asesinados y enterrados en fosas comunes. En este segundo grupo, según testimonio directo, se encontraría el maestro de Bañuelos.
Tras los hallazgos de la fosa de la Pedraja se han sucedido investigaciones sobre la vida y obra de este maestro freinetista, de esta figura singular y destacada del movimiento de renovación pedagógica de los años treinta en España. Se han publicado libros y montado exposiciones. La reciente película, “El maestro que prometió el mar a sus alumnos”, está basada en la historia de Antoni Benaigues.
También en el teatro. “El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca”, es una obra que ha recorrido múltiples salas de toda España. El 15 de julio se iba a representar en Briviesca (Burgos) pero el nuevo alcalde del PP ha cancelado el acto. Éste no es un hecho aislado en la censura de actividades culturales por parte de las derechas:
La obra 'Orlando', de Virginia Woolf, que la compañía de Teatro Defondo tenía previsto estrenar el próximo noviembre en Valdemorillo (Madrid), ha sido cancelada tras la llegada a la concejalía de Cultura de la miembro de VOX, Victoria Amparo Gil Movellán, debido a que el protagonista de la función pasa de ser un hombre a una mujer. En Getafe, VOX ha pedido censurar una reconocida obra teatral de Lope de Vega porque, alegan, contiene referencias sexuales incómodas.
El Ayuntamiento de Bezana presidido por Carmen Pérez Tejedor (PP), también decidió censurar la proyección de la película Lightyear en el cine de verano de la localidad por la escena en la que aparecen dos mujeres besándose.
Todo ello, me recuerda el principio de los años 70 del siglo anterior cuando los españoles pasábamos en masa a Biarritz para ver las películas que el régimen censuraba. De hecho, viendo estas actuaciones parece que volvamos al año 1963 donde el BOE del 6 de marzo recoge esta frase, “… Se prohibirá la presentación de las perversiones sexuales como eje de la trama".
Nuestro voto tiene consecuencias. El 23 de julio, no se trata de ir en contra de nadie, se trata de acudir a las urnas para fortalecer la sociedad. Se trata de SUMAR voluntades para seguir ampliando derechos y mejorar la vida de todos los colectivos que más necesitan la ayuda del Estado, la solidaridad de todos. En definitiva, que aquellas palabras que, en un calentón, pronunció María Guardiola, y que tuvo que tragarse como dijo su compañero Moreno Bonilla, sigan teniendo vigencia: Reconocer, para erradicar la violencia machista (¡Nos matan por ser mujeres!), sentir la humanidad de los inmigrantes como la nuestra propia, reconocer todas las identidades personales (a nadie hace daño que cada persona pueda sentirse como le indique su ser) y que la bandera LGTBI pueda ondear en los balcones. Admitir que la lucha contra el cambio climático y el desarrollo socioeconómico no son antagónicos, sino complementarios, la mejora del medio ambiente y la mejora de la vida de la gente tienen que ir unidos.
José Antonio Sánchez Jiménez
Tienen mala prensa quienes se dedican a la política, unas veces por méritos propios y las más por la pérfida envidia ajena, casi siempre haciendo rodar la media verdad y la mentira por las siniestras laderas del boca a boca y la megafonía mediática. Hace años, un medio digital elaboró un minucioso listado de los políticos, mantenidos por los españoles, que no recuerdo bien si se acercaban o pasaban de 400.000. La redes sociales proponían un motín de Esquilache 2.0 y por WhatsApp llamaban a tomar la Bastilla con guillotina.
Examinando muy por encima aquella lista negra, destacaban profesionales de la talla política de numerosos directivos de Correos, de la Biblioteca Nacional, del Museo del Prado, del Instituto Cervantes o la AEMET, junto a un desglose de muchísimos otros cargos de escalas inferiores de organismos con implantación nacional, autonómica, provincial y local. A pesar de que otros medios y particulares rebatieron la lista, el bulo resurge cada X tiempo porque quedó grabado a fuego en el imaginario colectivo del cuñadismo.
Lo mismo pasa con los sueldos de los políticos. Se piensa que el político contrario a nuestra preferencia cobra una barbaridad y que el afín cobra lo justo, o menos. Hay quien sostiene que deben cobrar mucho para evitar que roben y quien opina que la corrupción reporta ingresos a los que no renunciarán, cobren lo que cobren. Hay ejemplos recientes de que quienes claman y se levantan en armas verbales contra la corrupción, acaban votando corrupción. Ourense o Marbella, por ejemplo. “Yo haría lo mismo”, justifican sus votantes.
Se suele decir que todos los políticos van a lo mismo: a vivir del dinero público sin dar un palo al agua. Hay casos que ilustran el aserto y casos que señalan su injusticia: hay diputados que cobran dieta de alojamiento en Madrid o Sevilla teniendo vivienda en la plaza y los hay que renuncian a la prebenda y comparten piso con compañeros, familiares o amigos. Los hay que viajan en coche oficial con chófer y los hay que comparten coche o utilizan transporte público en sus desplazamientos. No todos son iguales.
Hay datos que debieran hacer reflexionar a la ciudadanía. El Ayuntamiento de Lucena, como todos, asigna remuneraciones para sus ediles que consisten en un salario y unas “indemnizaciones” por asistir a plenos, juntas de gobierno y comisiones informativas, o sea, “por trabajar”. El alcalde cobra 56.775 €, dos Tenientes de Alcalde (jornada 100%) 56.665,98 €, otros dos y un delegado (75%) 42.499 € y otra delegada (50%) 28.332,99 €. Cada grupo percibe 360,83 €, 90,72 € por concejal y 24.393,60 € para asesoría.
Las “indemnizaciones” son de 410,32 € por “asistencia” a cada Pleno, a cada sesión de la Junta de Gobierno y a cada sesión de las Comisiones Informativas. Existen distintas Comisiones que, en los últimos 12 meses, han celebrado un total de 45 sesiones. Un solo concejal o concejala sin dedicación, que haya asistido a todas las comisiones y plenos, habrá percibido 23.388,24 €. Es opinable que la cifra se justifique sólo por la asistencia, que el concejal entienda de todo y que sea capaz de desempeñar aceptablemente su labor.
Ha habido alcaldes y diputadas que han cobrado sueldos acordes con los de su vida civil y han renunciado a las indemnizaciones. Como rabiosas jaurías, los medios de comunicación y el bipartidismo han tachado el gesto de populista por ir contra el statu quo y sus intereses. La vieja y perversa política acostumbra subirse los sueldos nada más llegar al poder, con la infalible fórmula de subirlos también a la oposición. Si alguien protestara y votara en contra, ya se sabe: populista, independentista, bolivariano y proetarra.
Pepe Morales
Está demostrado científicamente que unos suelos vivos, ricos en carbono y microorganismos, mejoran el crecimiento de las plantas. Para ello es necesario el aporte de la descomposición de restos vegetales, la formación del humus o “mantillo”. Este tipo de suelo, a su vez, retiene hasta diez veces más agua que un suelo desnudo, algo fundamental ante la escasez de agua que padecemos.
Sé esta produciendo una revolución en los campos de cultivo aplicando métodos de "agricultura regenerativa", que aprovecha la cubierta vegetal natural y el mantillo que se va acumulando sobre el terreno, con resultados realmente sorprendentes.
¿Pero qué pasa con las ciudades? Vemos que cuando caen las hojas de los árboles sobre los parterres de nuestros jardines públicos podemos observar como nuestros jardineros municipales se afanan en retirarlas, privando a las plantas de los beneficios antes señalados.
Cualquiera, no hace falta ser un experto, puede ver que este es un modelo de jardinería equivocado, ya que se destina el trabajo y esfuerzo de estos trabajadores a una tarea que repercute negativamente en el mantenimiento de la humedad en parques y jardines, y que retira de esos suelos nutrientes naturales. La alternativa sería hacer lo contrario, enriquecer esos terrenos con restos de poda triturada, en vez de depositarla en los vertederos, y abonos orgánicos, para un mejor crecimiento de las plantas y retención de la humedad, creando una zona de compostaje para optimizar esos recursos que ofrecen nuestras zonas verdes antes de llevarlos a los jardines.
Fernando M. García Nieto
"Abrid escuelas y se cerrarán cárceles"
( Concepción Arenal, escritora y activista)
Supongo que doña Concepción también lamentaba lo contrario: Si se cierran escuelas, tendrán que abrirse cárceles. Ahora, en esta ocasión, estaba cantado y por fin han conseguido cerrar el colegio madrileño. Este podría haber sido el comunicado no hecho público:
Desde su fundación (1701) y tras 322 años dedicado a la enseñanza de menores desfavorecidos, y solo interrumpida su actividad durante la guerra de la Independencia(1808) y la Guerra Civil de España (1936-1939), este colegio de la Purísima Concepción, también conocido como colegio de la calle Puebla de Madrid, comunica lo siguiente:
1.- Sin la presencia, por razones de agenda, del actual presidente de la Hermandad del Refugio, el señor conde de Bornos.
2.- Ausentes y en ignorado paradero nuestros hermanos de honor, los reyes eméritos Juan Carlos y Sofia.
3.- Sin haberse personado, por múltiples razones, ninguno de los altos dirigentes de la muy libre comunidad de Madrid.
4.- Sin la asistencia prevista de los 400 cofrades miembros de la religiosa Hermandad, que aún no han decidido si transformarlo en hotel de lujo o universidad privada.
5.- Rendido y desesperado el claustro compuesto por 49 docentes y auxiliares, algunos cerca de la jubilación.
6.- Hundida y silenciada el AMPA del centro colegial con la poderosa ayuda de casi todos los grandes medios: teles, prensa y radio.
7.- Resignadas las familias de los 250 alumnos de 20 nacionalidades, y conformes sin remedio con el inevitable traslado de sus hijos a otros centros más o menos próximos.
En el día de hoy, 30 de junio, se ha dado por finalizado el curso escolar 2022-2023 y se ha procedido al cierre definitivo del colegio más antiguo de Madrid.
Cumplido este objetivo, la Hermandad seguirá luchando en defensa de sus intereses legítimos.
A mis padres
No he sido, y, a estas alturas de la vida, creo que nunca seré, muy a mi pesar, padre. Sí soy, y espero serlo durante muchos años, hijo. Como hijos, a veces, no somos conscientes de la responsabilidad y el sacrificio que implica ser padres. No lo somos, al menos, hasta que no tenemos nuestros propios hijos o alcanzamos la edad para ser padres.
Qué duda cabe que para eso de ser padre no se halla un manual de instrucciones, pues todo niño podrá nacer con un pan bajo el brazo, nunca con guía orientadora; de modo que, cualesquiera de los libros y mamotretos que aspiran a ilustrar a padres asustadizos acerca de los múltiples significados de los diversos tonos de berreos del bebé o la distribución de los horarios para dormir, en función de la posición lunar, se me antojan panaceas sacacuartos con reconocible vocación de efecto placebo, antes que sistemas de útil aprovechamiento.
Entiendo yo, más bien, que eso de ser padre es labor natural, intuitiva y visceral, para la cual nunca se estará lo suficientemente preparado, ni habrá vida suficiente para aprenderla a nivel de experto. Por ello, lo de ser buen o mal padre no podría considerarse categoría predeterminada, sino resultado de las circunstancias y del desarrollo diario, supeditados al diabólico factor de que jamás se logrará ser el padre perfecto, aunque siempre se podrá ser el peor padre del mundo.
Y es que los hijos no pueden elegir a sus padres, al igual que los padres no pueden elegir a sus hijos, pero, una vez que lo son, padres e hijos generan un vínculo que transciende lo espacial y lo temporal, lo físico y lo metafísico, lo biológico, la vida y la propia muerte, algo misterioso y maravilloso imposible de quebrar, pese a desearlo y necesitarlo en ocasiones, imposible de cortar.
Por mero impulso orgánico, los hijos, mientras son niños, precisan de la presencia, de la proximidad, del contacto con sus padres, con esas figuras de referencia, seguridad y amor que marcan su existencia y su supervivencia. Cuando dejan de percibirlos, de sentirlos, de verlos, se activa un resorte deslavazado de la comprensión o de la lógica innata. Desconocen la razón de la ausencia, de las horas de desapego, que llegada la adolescencia, aquella etapa incierta que anuncia los rudimentos de la madurez, etapa de estructura molecular gaseosa, inconsistente, desnutrida de experiencia, se puede tornar en duro reproche, en recriminación escupida a la cara con inmisericorde frialdad o desdén auspiciado por silencios y miradas esquivas, que los padres, quizá reconociendo el reflejo de otro tiempo, quizá movidos por el amor incondicional, soportan resignados, cuales penitentes, entre suspiros y rutinas, aguardando periodos más felices.
No comprenden, entonces, los hijos, o todavía no comprenden, obnubilados por las carencias de la edad, que los padres también son personas, con sus anhelos y sus metas. Sus sueños y objetivos, que tratan de compatibilizar con las obligaciones de la paternidad. Sus aspiraciones y ambiciones, ascender en aquella profesión por la que tanto han luchado, por ejemplo, lo cual no ha de afectar al amor hacia los hijos. En este apartado de la profesión, los hijos, narcotizados por la habitualidad, no suelen valorar el precio que paga el padre que lo deja todo para permanecer en casa al cuidado de sus hijos. La renuncia personal. Una función que la historia, aconsejada por la injusticia o inspirada por la sensatez, ha atribuido a las mujeres. Esas madres que, por amor, por puro amor, desprendidas de amor, profanan su juventud y sus capacidades profesionales por sus hijos. Esas madres a quienes la humanidad les debe la subsistencia.
No comprenden, entonces, los hijos, o todavía no comprenden, obnubilados por las carencias de la edad, que la vida se encuentra tejida por hilos de despreciable materialismo, cuya saciedad sólo se satisface a base de engullir dinero, ese vil metal que nos absorbe y obsesiona, que nos consume y deprime, que nos agarra, arrastra y arrebata, que nos conduce a la desesperación. Las necesidades de los hijos únicamente pueden ser cubiertas por el dinero ganado por los padres. Y claro que habrá padres poco (o nada) familiares, encantados de esquivar las opresivas paredes del hogar, no demasiado duchos en los tejemanejes de la distracción infantil, en los cuidados y atenciones, en determinados aspectos del proceso educativo; sin embargo, incluso a éstos, la responsabilidad, ese deber intangible, abstracto y etéreo, los lanzará a la caza del dinero que los hijos no reclaman y sí requieren, para avanzar, para prosperar, para darles lo mejor, esperanzados en el interés de que, cuando el destino los incapacite, cuando la naturaleza los elimine o cuando la común salida del hogar los contenga y los aparte, sus hijos estarán lo mejor instruidos posible para afrontar su vida o, quién sabe, su paternidad. Y por supuesto que lo harán. Lo harán a costa de la ausencia y el desapego, lo harán a costa de la recriminación y el desprecio, lo harán a costa de la incomprensión y de las horas de ocio, descanso y sueño. Porque, al cabo, sin desmerecer la eterna ayuda, el constante apoyo y la absoluta confianza, no hay otra misión para los padres que la de preparar a sus hijos.
Julián Valle Rivas
"La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa ni provecho" (Cicerón). El expresidente Aznar de nuevo ha sido protagonista. En vísperas de las elecciones locales y autonómicas, se plantó en Alcobendas (Madrid) para aconsejar al pueblo lo que debe mirar al votar.
No habló de lo que ha ido a mejor: el descenso del paro, el salario mínimo, las pensiones, el ingreso mínimo vital aprobado, la inflación (por debajo de la media europea), ni de la ley de vivienda, ni del tope a los alquileres, ni de las becas para jóvenes en la universidad, ni de la casi paz social mantenida en España a pesar de la crisis sobrevenida en todo el mundo por la pandemia y la guerra.
Tampoco mencionó lo que ha ido a peor ni por culpa de quién: la sanidad pública, la enseñanza y educación públicas, el autobloqueo judicial, las 7.291 muertes de ancianos en las residencias madrileñas por causa del protocolo que impedía trasladarlos a los hospitales.
Aznar ha ido también a Bilbao a hablar de Bildu porque, según él, Pedro Sánchez va a "dar suelta general a los terroristas de ETA y manga ancha al independentismo catalán" que quiere romper España. Esto sí lo ha dicho sin rodeos porque cree que el pueblo español no tiene memoria y ya no recuerda cuando él hablaba suavemente de ETA diciendo que era un "movimiento vasco de liberación"; que había que ser generosos para que dejaran la lucha armada y que ordenó acercar a 574 reclusos a las cárceles vascas. Y que tampoco recordamos que él logró ser investido como presidente (1996) tras pactar con Jordi Pujol la cesión de un 30% de transferencias a Cataluña (Pacto del Majestic). Y que ya hemos olvidado su apoyo a la guerra ilegal de Irak, con el clamor de toda España en contra y sin pedir perdón por nada.
Pero no ha quedado ahí la cosa. Aznar, ha dogmatizado que lo más importante es que las listas siempre se hagan basándose en la meritocracia de los candidatos. Más o menos como él hizo durante sus 8 años de presidente del gobierno. No citó nombres concretos, pero todos recordarán algunos de los colocados por él en las listas o directamente a dedo:
1.- Mariano Rajoy, el único presidente expulsado del gobierno de España, tras una moción de censura en democracia.
2.- Rodrigo Rato, Jaume Matas, Zaplana, ministros suyos que estuvieron en prisión, al igual que el senador Bárcenas. Además, "11 de sus 14 ministros se vieron implicados o imputados en asuntos judiciales escabrosos" .
3.- Ana Botella, su esposa, la alcaldesa madrileña que vendió 1.806 viviendas sociales a fondos buitre y se libró del banquillo, gracias a una justicia tan benévola.
4.- Villalonga y Blesa, sus compañeros de pupitre, y demás amigos a quienes puso al frente de Telefónica, Caja Madrid, Endesa, Gas Natural, Argentaria, Iberia, Tabacalera y que acabaron siendo privatizadas.
6.- Pablo Casado, de quien decía ser el mejor para liderar el PP y que cuando insinuó acabar o disminuir la corrupción fue defenestrado y sustituído por N. Feijóo, que ya ha dicho algo de lo que quiere derogar.
7.- Aznar ha sido el presidente que más indultos concedió: 5.948 durante su mandato y de ellos 179 por casos de corrupción. Hay más, pero para qué seguir.
Conclusión.- Ni una palabra sobre la HONRADEZ, que es una de las mayores virtudes que debe atesorar una persona y más exigible en la política. Otros partidos no están libres de iguales o parecidas sombras bochornosas, pero pocos líderes han presumido tanto como él de llevar en sus listas personas tan llenas de méritos.
Nota final.- Aunque este artículo lo tenía concluido antes de las elecciones locales, he demorado su publicación para que el recuerdo de estos datos tan ciertos no alterase los ánimos de quienes admiran a Aznar y siguen aplaudiendo los logros de sus equipos meritocráticos.
