Aquellos días de lecturas, por Julián Valle Rivas

Nunca he sido persona que mire con añoranza hacia el pasado, creo haberlo confesado en alguna ocasión. El pasado es lo que hoy soy y, por consiguiente, me acompaña cada día y allá donde voy, como la tortuga se ve en la necesidad de cargar con su caparazón. No es que el pasado sea una carga, entiéndaseme. Sólo es algo inherente, consustancial, a la persona que teclea estas líneas… Somos lo que somos, ya sabe, porque fuimos lo que fuimos. De hecho, no retornaría a momento pasado alguno. El pasado es recuerdo, es alegría, es tristeza, es dolor, es placer, es sufrimiento, es gozo, es suerte, es desgracia; pero, sobre todo, el pasado es memoria, es historia, es lección aprendida y experiencia vivida, y es, lo planteaba antes, fundamento consustancial a mi presente… a nuestro presente. Se irá incrementando, a medida que el tiempo, irremediablemente, pase, variando, o transformando, más bien, la sustancia, como el amargo sabor del café se va diluyendo con cada cucharada de azúcar, hasta que, al final, de su esencia no queda sino la nada.


    No significa esto que no eche de menos vivencias o instantes pasados, como se echa en falta a aquellas personas queridas que un día me acompañaron durante el camino, o que durante un tiempo compartimos camino, que el matiz no siempre es fácil de discernir. Particularidades, costumbres que, por su propia naturaleza, desaparecieron con la misma práctica que las vio nacer.


    Ahora, miro por la ventana y contemplo la mañana de otoño nebulosa y asfixiante, ocre y atemperada; la tarde de invierno fría y desapacible, la lluvia intermitente, el viento soplando gélido, cortante; la noche de primavera, suave y aromática, salpicada de polen y esencias; la madrugada de verano, densa y febril, seca e insomne. Ahora que todo es estrés, que se amplifican las obligaciones y las responsabilidades, que los compromisos nos arrastran y reconducen. Ahora que todo es quehacer constante, aun asumido con conformidad, complacido, consecuencia de la evolución y espejo de involuciones. Ahora, con frecuencia, echo de menos aquellas horas de lectura de épocas muy pretéritas, a la clara luz de la ventana o la radiante de la lampara. Horas continuas de lectura, inmerso en la narración, perdido en la historia, atrapado en las aventuras y desventuras de los protagonistas, embriagado por el olor del papel impreso, extasiado por el apasionante misterio de esas palabras combinadas según una estructura lógica, impregnada, en ocasiones (la destreza del autor resulta factor determinante en tales lides), de una armonía espontánea e hipnótica.


    El ritual era sencillo y, a la vez, solemne, protocolario. Mañana, tarde, noche despejada. Rincón iluminado al uso. Sillón recto, sofá firme, cualesquiera cómodos. Libro de turno a distancia aconsejable. Y desaparecer. Desaparecer al calor de la mesa camilla, al abrazo de la manta, al hálito de la brisa. Desaparecer de la realidad, participar en la alternativa. Imaginar. Provocar que el cerebro, arcano programador biológico, genere escenarios, olores, sabores, contactos, sensaciones. Vivir y no vivir. Recorrer el mundo, otros mundos, junto con una miríada de personajes, hasta que las sendas convergentes vuelvan a separarse, hasta la última página, hasta girar la contraportada. Hasta dejar de sentir definitivamente el peso.


    Porque el peso del libro es prodigioso. La textura, sea rugosa, sea sedosa, del papel al deslizar los dedos por la página; esa punzada en la yema al presionar el borde para pasarla. La mixtura de tinta, cola y fibra. La contundencia del bloque. Y esa mágica aleación se pierde, al traspasar la frontera del entorno hacia la ficción, para recuperarla tras el regreso con liviandad, pues todavía se padecen efectos como aturdidores, como quien viaja de un extremo al otro del planeta. Al punto que aclimatarse deviene condición precisa, dejar que el peso retorne a las manos, que el aroma de la hoja escrita se desvanezca de la pituitaria, que la pantalla desplegada ante los ojos se alce, que las imágenes proyectadas por el cerebro se disipen.


    Echo de menos aquellos ratos de experiencias no vividas, de dominio de la imaginación, de proceso del intelecto. Echo de menos aquellas horas de lectura en el sillón del hogar, repudiado por la borrosa vorágine circundante. Tranquilo y sumido en la historia propuesta por el creador.


    El residuo. El residuo queda. Apenas unos minutos hurtados a la noche y al sueño. Y volar. Volar antes de dejarse llevar por esa narcolepsia orgánica insuflada por Morfeo, que te abisma y te apoca la conciencia. E imaginar, de nuevo, sin imaginar verdaderamente. Sin advertir el grave aroma, el rotundo peso, el dócil tacto del buen libro. El residuo. El resido queda. El remanente de esas madrugadas insomnes, tras las dos o tres horas de tregua de la duermevela, tras los eternos minutos de remover postura y sábanas, tras claudicar a la vigilia… Y, aunque queda el residuo, cuánto echo de menos, maldita sea, aquellos días de lecturas.


Julián Valle Rivas

MEDIOS QUE CALLAN O GRITAN A BUEN PRECIO, por Alfonso Jiménez

real hermandad refugio colegio madrid"Unos medios, una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico".

                                                            Joseph Pulitzer


   Esta noticia me parece escandalosa y cruel. Me quedé hundido al conocerla hace más de un mes mediante Eldiario.es, un digital que, como Infolibre, procura informar con decencia. Yo he preferido esperar a comentarla por ver si algunas de las teles y los grandes medios aportaban algún detalle más, pero han hecho mutis total. La mayoría mediática calla o grita, según le indican o exigen. Veamos.

   En Madrid se va a cerrar un colegio que hace 322 años (1701) fue creado por la Hermandad del Refugio para dar enseñanza a menores sin recursos. Sólo permaneció cerrado dos veces: durante la guerra de la Independencia (1808-14) y la guerra civil (1936-39). En la actualidad reciben allí enseñanza 250 niños y niñas migrantes, en su mayoría de Filipinas y Latinoamérica, cursando Infantil, Primaria y Secundaria impartidas por 29  docentes muy entregados a su labor, que incluye además un aula TEA para alumnos con trastornos del espectro autista.

  Este colegio es la segunda propiedad de la que los Hermanos de la Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad (su nombre de origen) han decidido desprenderse, pues en 2022 el ayuntamiento madrileño del alcalde Almeida autorizó la apertura de un hotel en la que antes fue una residencia de ancianos hasta 2016.

   Hay que subrayar que ambas operaciones coinciden cuando preside la Hermandad el conde de Bornos, marido de la Esperanza Aguirre, la expresidenta de la CAM. Otros miembros muy destacados son el  cardenal-arzobispo de Madrid y, ¡¡asómbrense!!, los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía son Hermanos de Honor. Para vomitar.

  El día 3 de febrero muchos padres, madres, alumnos y profesores hicieron una manifestación clamando contra el cierre del colegio, pero los medios mercenarios ni la mencionaron. Miembros del AMPA colegial deducen que no han sido informados hasta que la Hermandad/Asociación ha conseguido los permisos necesarios para la  cesión del  edificio del colegio con el fin de alquilarlo o venderlo a la universidad privada CEU San Pablo, lo que equivale, según dicen, a "una especulación en toda  regla " en la que tienen involucrados a la presidenta Ayuso y al alcalde Almeida.

  Le comento a un amigo mi indignación y le pregunto cómo es posible que ante tan enorme escándalo todo Madrid siga en sus temas, los grandes cabeceras mediáticas guarden silencio y toda España se encoja de hombros. Cómo es posible que personalidades tan cargadas de honores patrióticos le den la espalda a los más pobres. Cómo es posible que los "ejemplares" reyes eméritos, que tanta fortuna millonaria disfrutan o derrochan y que son Hermanos de Honor de la Asociación, permitan esta afrenta sin prestar ayuda alguna al humilde colegio.  

   Mi amigo me responde: España es así; no se alarma por la corruptelas que se deslizan entre las altas esferas del poder (judicatura, monarquía, partidos políticos, etc) y los grandes medios lo silencian casi todo porque actúan como mercenarios al servicio de quien paga.  

   Ay, ay, ay.

alfonjimenez.blogspot.com

Perder el contacto, por Julián Valle Rivas

Realmente sorprende la facilidad con la que se puede perder el contacto con las personas a las que queremos. Parece, en verdad, mentira, dada la salvaje era de la comunicación en la cual vivimos, cuando, hasta el momento, no ha habido en la historia de la humanidad mayor número de medios a nuestra disposición para contactar con quien nos dé la gana y en el instante que nos dé la gana.


    Y sin embargo, pasa. Ese desprendimiento o alejamiento de familiares o amigos. Personas cuyo afecto, otrora, se complementaba con la cercanía: reuniones, formales o informales, charlas frecuentes, ocio y diversión, confidencias; amistad, afinidad, parentesco; de improviso, desaparece. La cercanía, no el afecto, lo que no deja de intensificar lo extraño u original del asunto, porque la lógica despacharía lo contrario y en inverso sentido. Quiero decir, o teclear, que el alejamiento mermaría el afecto, al igual que la pérdida de afecto provocaría el alejamiento. Pero no siempre sucede así, de ahí lo sugerente de la posición.


    No es que se hayan producido fricciones ni graves discusiones. Tampoco traiciones o agresiones. No se trata de desconfianzas o decepciones. A veces, es llana y simplemente pura dejadez. Una negligente desidia motivada por la holgazanería en la que la indiferencia brilla con luz refulgente y que revestimos o adornamos de las más banales y chabacanas excusas. Es el abandono sometido a la inercia del individualismo egoísta que procuramos escenificar con argumentos sueltos y rocambolescas tramas, aturdidores de la conciencia, regímenes de autocomplacencia, vehiculados para el placentero sueño, para superar los convencionalismos sociales.


    No apetece, es mera comodidad, también. Acomodamiento a una situación vital, a una etapa de la vida en la que, con decidido esfuerzo, hemos logrado encajar o que hemos amoldado a nuestras necesidades. Así, hechos o rehechos a esa rutina perfecta que, apreciada en su justa medida, nos hace soportable, llevadero, el trajín de la propia existencia, nos mantiene aislados, a salvo, de una realidad que corroe el alma; así, la ruptura con ese diario acondicionado, con ese orden fabricado, definidor de las horas, se torna más compleja (¡montaña imposible de escalar!) que la ruptura del contacto, infame perturbador del hábito ideal, del equilibrio, del reposo y la estabilidad, del confortable estado de las cosas. Cuesta más violentar el estatismo que cumplir con el contacto que implica el afecto.


    En otras ocasiones, por supuesto, es ley no escrita, ritmos involuntarios, obligaciones inherentes al desarrollo personal, a la evolución humana. Cambios impuestos por el natural devenir o por el implacable destino. Lo que antes nos cuadraba, cuando antes teníamos facilidad para el arreglo, ahora ya no es tan fácil deshacer los planes previstos. Cuando antes el amiguete nos proponía quedar para tomar algo en un bar o una reunión improvisada del grupo para almorzar un sábado, una peli en el cine, un rato de conversación en buena compañía, en definitiva; ahora, otros compromisos prioritarios subyugan nuestras facultades sobre el tiempo. Esos amigos encuentran parejas, esas parejas tienen hijos, esas familias adquieren prioridad, resulta evidente, a la par que destruyen aquellos contactos antaño esenciales. Por descontado, la responsabilidad del trabajo se engloba en el grupo obligacional en estas líneas referenciado. Trabajo que nos absorbe y consume, imponiéndonos sus normas y su voluntad.


    Otro factor es la distancia, la geográfica. El camino de la vida es caprichoso, la senda, incógnita. Nos asigna de golpe ubicaciones que marcan el declive del contacto. Distanciamiento local y personal que entristece el afecto.


    Nada de esto, lo adelantaba con anterioridad, es óbice para recurrir a los medios de comunicación ofrecidos por la tecnología vigente. Desde la arcaica llamada telefónica hasta las realizadas a través de vídeo, pasando por el correo electrónico y demás sistemas de redes sociales. Basta, entonces, el interés, cuya ausencia equipara el perjuicio.


    Sirva esta reflexión, si se me permite, pretenciosa del articulismo, como «mea culpa», imploradora de indulgencia, hacia aquellos queridos amigos y familiares, siempre presentes en mi corazón y mis pensamientos, a quienes he maltratado y maltrato con la quiebra del contacto. Reconozco que soy una persona baqueteada por una miríada de defectos, entre los cuales se halla la maldición de la rutina, su derivada comodidad, que se traducen en orden magnífico. Luego está el trabajo, los quehaceres personales, el dimensionamiento de la localización. Aunque intento que la mínima aportación de la llamada mantenga la combustión de las brasas. Sirva de extensión, si se me concede el perdón, para los amigos y compañeros de la Asociación Cultural Naufragio, a la que tanta dicha deseo y cuyas actividades y cuyos actos apenas frecuento ya, reduciéndolos a la contribución de mis modestos análisis cinematográficos para la revista «Saigón». Cubierta la faceta literaria por otros más capacitados, mucho he aspirado a organizar algún acto relacionado con ese ámbito cinematográfico en las últimas fechas. No obstante, un fin de semana de ciclo o foro me tiende a pesar. Barruntado ha sido por mi inquieta imaginación, algún especial dedicado al estudio y comentario de una película para el programa «La voz a ti debida» (con la venia de su director), emitido por las ondas egabrenses de Radio Atalaya. Si bien, varias dudas me asaltan y acechan, en torno a la idoneidad del formato (que no del medio) y la disponibilidad para cubrir, ah, lo prometido.


    Y es que la falta de contacto acaba envenenando el entusiasmo.

Julián Valle Rivas

JUNTA LOCAL DE SEGURIDAD VERSUS CONSEJO LOCAL DE SEGURIDAD, por Fernando M. García Nieto

Existen dos órganos colegiados con objetivos diferentes en materia de seguridad. La Junta Local de Seguridad (JLS) es un órgano de coordinación para las distintas administraciones con competencia en dicha materia, en el ámbito municipal, enfocada principalmente a la coordinación y cooperación operativa de las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad presentes en el municipio, y que se regula en el Real Decreto 1087/2010, de 3 de septiembre, por el que se aprueba su Reglamento. Y, por otro lado, el Consejo Local de Seguridad (CLS), un órgano de participación ciudadana en la política pública de seguridad que es determinante para la mejora de la convivencia en el municipio, regulado, en último término, por las ordenanzas o reglamentos correspondientes de cada municipio.


    En el pleno municipal de 29 de noviembre de 2022 fue rechazada la propuesta del grupo municipal Vox sobre la creación del CLS para nuestra ciudad, con los votos en contra del PSOE e Izquierda Unida. En el debate de la moción, que pueden visualizar siguiendo el enlace incluido al final, a partir del minuto 57:25, el concejal de Izquierda Unida argumentaba su voto en contra basándose en la incompetencia de la Junta Local de Seguridad para la creación y regulación de dicho Consejo. El PSOE, por boca del concejal delegado de seguridad, basaba su voto negativo en la existencia de una duplicidad funcional entre este órgano y la JLS.


Considero que en esta ocasión se perdió una oportunidad muy valiosa para mejorar los niveles de seguridad y convivencia en nuestro municipio, y con este artículo pretendo analizar la principal circunstancia que llevó, salvando las distancias con la rivalidad política e ideológica, a tan nefasta decisión de nuestra Corporación.


    El principal factor, y más determinante de aquel resultado, fue la ignorancia de nuestros representantes políticos en esta materia y la falta de asesoramiento técnico en los partidos políticos de la Corporación. Y me explico:


    La propuesta llegó al pleno en noviembre después de ser retirada por Vox “in extremis” en el plenario de octubre, “por temas de naturaleza jurídica que no se tenían claros”. Esto ya denotaba un desconocimiento de las normas más elementales que regulan tanto la JLS como los órganos de participación ciudadana, y una palpable inseguridad por parte del grupo proponente. Este desconocimiento, junto con su incapacidad para negociar con el otro lado del espectro político, llevó en último término, inevitablemente, al rechazo de la iniciativa por el concejal de Izquierda Unida, que, con muy buen criterio según mi propia opinión, tuvo que recordar la incompetencia de la JLS para la creación y regulación de un órgano de participación ciudadana municipal.


El informe policial solicitado por el concejal de Seguridad señalaba que, tal y como leyó durante sus turnos de palabra el Sr. Hidalgo, de Vox … “a la vista de que no existe ningún impedimento para ello y que la ley ofrece esta posibilidad”… “si bien la idea del Consejo Local de Seguridad en Lucena es factible” … “la creación del mismo debería ser un punto a debatir en el orden del día de la Junta Local de seguridad a fin de que en el supuesto de que se aprobase la iniciativa debería ser la misma quien reglamentariamente regule la composición, organización y funcionamiento de dicha comisión”.  


Es únicamente en este último párrafo, donde discrepo del criterio técnico policial, al entender que la regulación del órgano en cuestión, en nuestro modelo de democracia, sólo puede partir de un órgano representativo de los ciudadanos, en este caso del Pleno Municipal. Sin embargo, sí es apropiado, por lógica, el debate previo en la JLS y valoración de la iniciativa en su seno, como trámite necesario en este proceso de creación orgánica.


No obstante, el informe en cuestión no pareció determinante en la decisión de votar en contra de la moción, que ambas formaciones de izquierda adoptaron, ya que ninguna de ellas se refirió al mismo para justificar el sentido de su voto, y tampoco era el objeto del informe recomendar su aprobación o rechazo.


Además, resulta extraño la connivencia entre ambos grupos municipales, PSOE en el gobierno local y Vox en la oposición, que llevó en última instancia a la retirada de la propuesta en octubre, para esperar el informe de la policía local sobre el que se argumenta posteriormente la propuesta del grupo Vox. Esto denota que, o bien el partido proponente no contaba con el asesoramiento necesario, o que este fue desoído. También es de extrañar la ausencia del asesoramiento de Secretaría sobre la conformidad legal del órgano propuesto y la supuesta duplicidad funcional, base del argumento del equipo de gobierno para votar en contra.


    El Real Decreto regulador de la JLS no menciona entre las funciones de este órgano la regulación del CLS, aunque sí señala en sus art. 4 y art. 13 las funciones de la Junta respecto a un “preexistente” órgano de participación, y la posibilidad de su creación, respectivamente, sin entrar ninguno de los artículos citados en detalle alguno sobre el procedimiento para ello. La norma se limita exclusivamente a permitir la creación y puesta en funcionamiento de este tipo de órganos, y a recomendar el análisis y valoración en JLS de los trabajos realizados en este órgano participativo;


Artículo 4. Competencias.
Las Juntas Locales de Seguridad, desempeñarán las siguientes competencias: …
i)    Promover la cooperación con los distintos sectores sociales, organismos e instituciones con incidencia en la seguridad ciudadana del municipio. Para ello, analizará y valorará los trabajos realizados en el Consejo Local de Seguridad, así como la opinión de las diferentes entidades sociales sobre los problemas locales relacionados con la seguridad y la convivencia, a fin de integrar en la actuación pública las preocupaciones y opiniones del tejido social del municipio. …

Artículo 13. Participación ciudadana.

Con objeto de lograr la máxima participación ciudadana en la mejora de los niveles de seguridad pública, podrán constituirse Consejos Locales de Seguridad, a los cuales serán invitados representantes de asociaciones ciudadanas, organizaciones empresariales, sindicatos y otras instituciones o sectores que conformen el tejido social.


    Los órganos de participación ciudadana ya están regulados para Lucena en el reglamento municipal   aprobado para este menester. La institución del CLS sólo requería los mismos requisitos y trámites que para cualquier otro consejo local. Y repito, es racional que entre estos trámites se encuentre el informe de la JLS con carácter previo, pero era tan fácil como eso, aprobar la moción y ponerse a trabajar, si se hubiese querido.


La participación se aplica a la política de seguridad como a cualquier otra área municipal de lo público. En un artículo anterior detallo la cantidad de órganos de participación creados por nuestro ayuntamiento, algunos con competencias de participación en materias tan sensibles como juventud, igualdad, educación, accesibilidad, etc. Pero quizás el problema sea la visión anticuada y obsoleta que se tiene, por parte de nuestras élites políticas locales, de la seguridad pública en general y del papel de las fuerzas y cuerpos de seguridad en particular.


Yo opino que esta política se debe abordar con la misma naturalidad que el resto de los asuntos públicos, y para ello es fundamental la participación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas.      


Además, cuando se trabaja en asuntos de semejante importancia no es ningún vicio invalidante informarse sobre cómo se ha actuado en otros municipios, y qué resultados se han alcanzado en los numerosos ejemplos dispersos por la geografía nacional. Pero aquí chocamos de nuevo con el etnocentrismo típico de nuestros representantes municipales.    


    Reubicándonos en el debate de la moción, el concejal del PSOE argumentaba que la creación del CLS llevaría a una duplicidad de funciones con la JLS, y que en esta última podían participar los colectivos sociales que así lo desearan, demostrando con estas declaraciones un gran desconocimiento de las normas que regulan ambos órganos y de las diferentes funciones que estas atribuyen a cada uno de ellos. En su turno de palabra el Sr. Moreno confundió las funciones de coordinación operativa con la participación ciudadana, actividades diferenciadas en la teoría y la práctica.
Por otro lado, y de acuerdo con el Real Decreto 1087/2010, de 3 de septiembre, los ciudadanos y colectivos de la sociedad civil no pueden formar parte de la JLS cuando ellos lo deseen, ni tampoco lo pueden hacer los representantes de los grupos políticos municipales. Y cito la norma, textual:


Artículo 5. Composición.
1. Las Juntas Locales de Seguridad estarán integradas por los siguientes miembros:
a) El Presidente. La Presidencia corresponderá al Alcalde, salvo que concurriera a sus sesiones el Delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma o el Subdelegado del Gobierno en la Provincia, en cuyo caso, la presidencia será compartida con aquél.
b) Vocales de la Administración General del Estado: El Jefe o Jefes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que ejerzan sus funciones en el ámbito territorial del Municipio. Un representante de la Delegación del Gobierno en las Comunidades Autónomas uniprovinciales, o de la Subdelegación del Gobierno en el resto.
c) Vocales de la Administración Autonómica: Un representante a designar por la Consejería competente.
d) Vocales de la Administración Local: Tres representantes a designar por el Alcalde.
e) La Secretaría de la Junta Local la desempeñarán alternativamente, por periodos de un año, un funcionario del Ayuntamiento designado por el Alcalde, o de la Administración General del Estado, designado por el Delegado o Subdelegado del Gobierno, con voz, pero sin voto.


2. En casos de ausencia justificada de cualquiera de los miembros de la Junta, asistirá a las reuniones con sus mismas atribuciones aquél que lo sustituya
3. Podrán también asistir a las reuniones de las Juntas Locales de Seguridad, sin participar en la adopción de acuerdos:
a) Previa notificación a la Presidencia. Los superiores jerárquicos de los vocales miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que formen parte de la Junta.
b) Previa invitación de la Presidencia, en razón de la especialidad de los asuntos a tratar en las sesiones de dicho órgano: Otras autoridades, funcionarios o cualesquiera otras personas, que por sus funciones, conocimientos o capacidad técnica se estime necesario.


    Apuntes para tener en cuenta, importantes en esta cuestión, son la necesidad de una previa invitación de la Presidencia de la JLS, y que estos “invitados” deben cumplir el requisito de que por sus funciones, conocimientos o capacidad técnica se estime necesaria su asistencia, en clara referencia a expertos en seguridad, crimen, delincuencia o similares, del ámbito profesional o académico. Además, estos “invitados” no pueden participar en la adopción de acuerdos, como sí pueden hacer en un órgano de participación ciudadana aquellos representantes designados por los grupos y colectivos de nuestra sociedad para formar parte de un CLS. El concejal se olvidó de mencionar estas circunstancias en su intervención, cuando son determinantes para el escaso margen de participación reconocido a la sociedad civil en la JLS.

 

Fernando M. García Nieto

[1] BOE-A-2010-14479 Real Decreto 1087/2010, de 3 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que regula las Juntas Locales de Seguridad.

[1] https://www.youtube.com/live/0hFL0eEvGa4?feature=share

[1] reglamento_de_participacion_ciudadana_julio_2020_0.pdf (lucena.es)

[1] BOP 046; 25-02-03 (bopcadiz.es)

[1] CLS (elpuertodesantamaria.es)

EL AYUNTAMIENTO Y LA POLICÍA LOCAL. CRÓNICA DE UN CONFLICTO INTERMINABLE. (Parte VIII: "Déjà vu"), por Fernando M. García Nieto

"Déjà vu" es un tipo de paramnesia del reconocimiento de alguna experiencia que se siente como si se hubiera vivido previamente.   (Wikipedia)

En mayo del 2019 se publicó una entrevista a los diferentes candidatos a la alcaldía de Lucena, en el marco de la campaña electoral de las municipales. En ella se les preguntaba sobre las medidas que proponía cada uno de ellos en materia de personal, y su opinión sobre la valoración de puestos de trabajo del Ayuntamiento lucentino, como uno de los temas que había generado un mayor debate en los últimos años.


 El candidato del PSOE, Juan Perez, manifestó … “que la propuesta de la Valoración de Puestos de Trabajo es aprovechable, previa revisión, sustancial o no, de aquellos aspectos que así lo requieran, recurriendo a agentes externos -Diputación Provincial de Córdoba, por ejemplo- que realicen dicha tarea a fin de acomodar la VPT a la realidad del propio Ayuntamiento. Será la próxima Corporación la que decida el futuro de tal documento” ... Pronto quedó clara la decisión de la Corporación sobre tal documento. Tras casi cuatro años de mandato corporativo y en puertas de unas nuevas elecciones, el Ayuntamiento de Lucena sigue hoy sin revisar la VPT.


En agosto de 2020, ya con el nuevo equipo de gobierno del PSOE, tras volver a ganar los comicios, los policías seguían cobrando un complemento por peligrosidad cuantificado en 30 euros al mes. Pero aquel año, al nivel 4 de alerta por el terrorismo yihadista se sumaba una merma de plantilla que impedía a los agentes disfrutar de los descansos ordinarios. En plena pandemia las bajas por COVID tenían a la plantilla diezmada.  Los policías seguían pidiendo al equipo de gobierno “una actualización y revisión” de los epígrafes específicos de peligrosidad y penosidad, compensaciones que reconocen la singularidad de su función pública.


Era evidente, según los sindicatos de la policía, la reducción sistemática de la plantilla, que se cifraba en un 10% … “desde que es alcalde, Juan Pérez” … “Hay que cubrir los turnos mínimos y no te dejan descansar” …, aseguraba Capote, refiriéndose a la imposición, por decreto, de garantizar un mínimo de personal de servicio, que la plantilla soportaba desde antes de la pandemia, sin contraprestación alguna. En esta norma interna se basa, todavía hoy, el gobierno municipal del PSOE, para privar a la plantilla de policía del disfrute de los días de descanso reconocidos por el Estatuto del Empleado Público y el Acuerdo Marco, asuntos particulares incluidos, en un claro agravio comparativo con el resto de los trabajadores municipales.


Otra causa de ruptura entre el Consistorio y estos profesionales era la retribución de los domingos y festivos. “Desde hace 14 años no se pagan” …, exponían desde CSIF, una práctica que contravendría el acuerdo marco de la administración local. Continuaba vigente una VPT aprobada en 2006. “Después se han impulsado otras dos” …, apuntaba este delegado sindical, … “que nunca se han terminado, invirtiéndose mucho tiempo, esfuerzo y dinero”.


     El nuevo concejal de Seguridad Ciudadana restaba importancia al malestar en los policías. Moreno Víbora (PSOE), señalaba que … “los mínimos se están cumpliendo”. Dos patrullas vigilaban de forma permanente la totalidad del término municipal de Lucena encuadrados en la estrategia de vigilancia por el coronavirus, y …. “algunos refuerzos” … añadían otro indicativo más de forma puntual.


El edil socialista insistía en que el Ayuntamiento estaba respetando los días de asuntos propios, formación y vacaciones, y garantizaba siempre la seguridad de los agentes, citando como ejemplo la compra de chalecos antibala o la … “tecnología punta” … de los equipos radiotransmisores, confundiendo los recursos disponibles con las condiciones de desempeño.


              Además, anunciaba la convocatoria de empleo público para tres plazas de promoción interna y ocho incorporaciones de agentes de nuevo ingreso, aparte de otra plaza por movilidad, con el objetivo de reducir la merma de efectivos. Moreno Víbora NO restaba legitimidad a las solicitudes de los sindicatos policiales, y se mostraba dispuesto a negociar para resolver el conflicto heredado de corporaciones anteriores. No obstante, expuso su rechazo a la revisión de la VPT del año 2006.


Mientras, el alcalde de Lucena, Juan Pérez, anunciaba que, a finales de mes, en septiembre, se reunirían con los representantes de la plantilla de la Policía Local, para negociar con ellos una serie de … “complementos específicos”. Según Pérez, el objetivo era conocer las demandas de los agentes. Todavía no se daba por enterado después de años de reivindicaciones. Pero explicaba que lo que se acordara tendría que ser una mejora, tanto para los efectivos de policía, como para el resto de los trabajadores municipales.


Además, indicó que se debía analizar si las demandas de la Policía Local ya eran contempladas por la Valoración de Puestos de Trabajo actual, la del año 2006, ignorando todo el trabajo realizado en el comité de valoración para la propuesta rechazada en referéndum, como si esta no hubiera existido jamás.


Concretando, la predisposición favorable del equipo de gobierno para cualquier acuerdo tenía como requisito inexcusable que el mismo beneficiara al conjunto del personal del ayuntamiento, algo que de entrada era ya imposible a la vista del resultado del citado referéndum. Además, se rechazaba en firme una modificación global de la VPT. ¿Cómo se puede atender a las demandas de un colectivo concreto si el requisito es que estas beneficien al conjunto de todos los trabajadores, y a la vez se rechaza una revisión global de la VPT? Sólo se le podía ocurrir a un matemático semejante ecuación. Además, el alcalde optaba por ausentarse de la ronda de negociaciones, y delegaba la representación municipal, y la resolución de tan difícil ecuación, en el delegado del ramo.  


Avanzaba el año, y en octubre los agentes amenazaban con plantarse. Final de año era el límite fijado por la plantilla de la Policía Local para sellar un acuerdo sobre el valor de los complementos específicos de peligrosidad, penosidad y jornadas festivas. Constituidos en plataforma que aunaba a la totalidad de los efectivos, amenazaba con … “acciones reivindicativas” … en enero, si no había resultados y soluciones. Acumulaban diez años siendo ignorados y sin obtener unas peticiones que consideraban justas.


Al respecto de las demandas de los agentes, el edil de seguridad señalaba que … “son derechos que pueden tener” …, optando por reservarse su opinión sobre si estas debían considerarse como justas. Manifestaba que la materia salarial … “hay que verla desde un mismo prisma” …, sin distinguir entre los 570 empleados de la administración local porque … “Todos son trabajadores”. Esto sonaba a revisión general de la VPT, único instrumento legal para valorar los puestos de trabajo, y por tanto a una falta de congruencia, si se tiene en cuenta el rechazo inicial a cualquier medida de valoración global. Era un "quiero, pero no puedo" que ya resultaba exasperante para los agentes. Y ello sin en entrar a discutir el grado de igualdad que se pretendía para puestos que, por naturaleza, mejor dicho, por condiciones de desempeño, no son iguales los unos a los otros.


Pero Moreno Víbora reiteraba que las demandas de la policía eran reclamaciones … “que no son actuales, vienen de muy atrás” …, emplazando a los policías a compartir “mesas de negociación, sentarse, hablar y entendernos”. La plataforma de la policía mostraba su “decepción” por la falta de propuestas, incrédulos todos los policías, es de suponer, ante la posibilidad de estar experimentando un "déjà vu". De nuevo se les invitaba negociar. A negociar lo que ya se había negociado, se había valorado y se había llevado a una propuesta de valoración, aprobada en mesa general de negociación, que no había sido defendida y quedó desestimada. Y se les proponía empezar desde cero, desechando todos los acuerdos anteriores, para encajar una solución nueva al viejo problema de la policía que fuera del agrado de todos los trabajadores municipales.

 
Así llegamos al mes de marzo de 2021. Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento, los mismos que, a excepción de Vox que por entonces aún no estaba representado en el pleno, se posicionaron en contra de la propuesta de valoración antes y después del famoso referéndum, acudieron a una reunión con representantes sindicales de la Policía Local, y emitieron un comunicado conjunto respaldado por las firmas de Francisco Aguilar, del Partido Popular; Jesús López, de Ciudadanos, Miguel Villa, de Izquierda Unida, y Antonio Hidalgo, de Vox, sobre “viejas reivindicaciones, compromisos incumplidos, el absentismo que sufre el cuerpo o el incumplimiento de los mínimos en diferentes turnos”.


Señalaron que … “los problemas con el cuerpo local de policía llevan enquistados una década sin que el equipo de gobierno socialista haya hecho nada que resuelva un conflicto que está suponiendo un deterioro evidente de las condiciones de trabajo de estos empleados públicos y de cara a la prestación de sus servicios”.


Por entonces había ya 20 agentes de policía de baja laboral, con una merma de plantilla del 30%, y el 70 % restante estaba supliendo las necesidades de la ciudad en tan complicada situación sanitaria. La oposición en bloque los apoyó instando al equipo de gobierno municipal a … “desbloquear una pésima gestión política que se ha alargado demasiado en el tiempo y que afecta al personal al servicio del Ayuntamiento" …, reservándose … “las acciones políticas que sean de su competencia para promover, facilitar e impulsar una solución definitiva a este conflicto laboral entre Policía Local y Partido Socialista”  . Cuesta creer que aquellos grupos tuvieron la solución al conflicto en sus manos, con la aprobación en el Pleno de la propuesta de la Mesa General de Negociación para la VPT.

 

Fernado M. García Nieto

 

[1] http://www.surdecordoba.com/la-lupa/los-candidatos-la-alcaldia-lucena-contestan-sur-cordoba-y-ii

[1] https://www.eldiadecordoba.es/provincia/protestas-policia-locallucena_0_1497150629.html

[1] https://lucenanoticiasvtv.com/la-policia-local-de-lucena-solicita-al-alcalde-negociar-complementos-especificos-para-la-plantilla/

[1] https://www.eldiadecordoba.es/provincia/ayuntamiento-lucena-dispuesto-demandas-policia-local_0_1500450133.html

[1] https://www.eldiadecordoba.es/provincia/policias-Lucena-plantean-protesta-desacuerdo-complementos_0_1513049204.html

[1]https://www.diariocordoba.com/cordoba/2021/03/03/oposicion-municipal-busca-soluciones-conflictos-39240279.html

ESTRUCTURA INTERNA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS, “LA LEY DE HIERRO”, por Fernando M. García Nieto

Están próximas las elecciones municipales en nuestro país y pronto dará comienzo la lucha descarnada por el poder. Es buen momento para hablar de los partidos políticos, principales protagonistas de nuestra democracia representativa, y de cómo se organizan a nivel interno.


Habría que empezar por definir qué es un partido político. Parece fácil. Un partido es eso que vemos a diario en medios de comunicación, eso que no sabemos muy bien para qué sirve, ni cómo funciona, y que en los últimos tiempos esta perdiendo legitimidad entre los ciudadanos por escándalos de corrupción y decisiones poco racionales, basadas en la ideología o los intereses de determinados grupos sociales dominantes. Trataremos de ampliar el concepto.


Es difícil ofrecer una definición que pueda englobar todos los partidos políticos de todas las épocas y todos los países, por su gran heterogeneidad. Pero lo cierto es que podemos definirlos, en un sentido amplio, como toda asociación de individuos unida por la defensa de unos intereses, organizada internamente mediante una estructura jerárquica, con afán de permanencia en el tiempo, y cuyo objetivo sería alcanzar el poder político, ejercerlo y llevar a cabo un programa político para toda la sociedad. (1) 


Este tipo de asociaciones tienen su origen en el desarrollo del parlamentarismo y el incremento de la participación del pueblo en las decisiones políticas, y más concretamente en la extensión del derecho de sufragio. Siendo así que no existen los partidos políticos tal como los hemos definido hasta el siglo XIX, con la transformación del Estado liberal en democracia política. Y esto no deja de ser paradójico si tenemos en cuenta que los liberales rechazaban, conforme al principio ideológico del individualismo, cualquier fenómeno que chocara con este.


Pero el desarrollo del parlamentarismo y la vinculación que se produjo entre mayoría parlamentaria y gobierno hizo que nacieran los grupos parlamentarios como una actuación conjunta en defensa de unos intereses determinados: regionales, profesionales, intelectuales y ante todo ideológicos. El antecedente más claro fue el fraccionamiento del Parlamento en la Gran Bretaña del XVII, entre tories, conservadores, y whigs, defensores de la libertad política y religiosa. Este proceso de creación de los grupos parlamentarios fue el paso previo a la creación de los partidos políticos.


Tras esta introducción pasamos a tratar la estructura interna de los partidos, que es el objeto de este artículo. Los partidos necesitan de una organización interna y una estructura que les permita llevar a cabo sus funciones. Estas últimas darían para otro artículo que dejaremos para otro momento.


La base de todo partido político es el individuo. Todos los individuos relacionados con la esfera del partido están sujetos a clasificación (Molas, 1975). Empezaremos distinguiendo a aquellos que son miembros del partido de los que no lo son. En el grupo de los primeros están los afiliados, que se limitan a pagar una cuota y no realizan ninguna labor dentro del partido. Siguiendo con los miembros del partido, encontramos a los militantes, también llamados activistas, que además de ser afiliados realizan trabajos dentro del partido, como asistir a reuniones, colaborar en las campañas electorales, preparar los congresos, preparar y asistir a los actos públicos, etc.


Dentro del segundo grupo, no pasa desapercibido a quien se acerca a cualquier partido, la división entre “creyentes”, que participan guiados por un incentivo colectivo, que se identifican con el partido y su ideología, son solidarios con el resto de los militantes y luchan constantemente por la causa, y “arribistas”, aquellos que participan guiados por un incentivo selectivo relacionado con ambiciones materiales, de poder o de estatus, y que buscan con egoísmo el beneficio propio (Panebianco, 1990).


Dentro del partido tenemos también a los permanentes, aquellos individuos que trabajan de forma estable en el partido y cobran un sueldo. Y finalmente tenemos a los dirigentes del partido, los cuadros, líderes o élites, que son los responsables principales del funcionamiento del partido y que actúan de un modo oligárquico. Sobre estos últimos volveremos más adelante.


Por otro lado, estarían los que no son miembros del partido, que sin embargo están situados dentro de la esfera de este. Entre ellos encontramos un primer grupo de votantes fieles, que se limitan a votar al partido y no mantienen relación alguna con el mismo entre elecciones. Y el otro grupo de no miembros es el de los simpatizantes, que son aquellos que además de votar al partido difunden sus postulados, participan en algunos actos públicos y ayudan económicamente de forma esporádica.


El partido como conjunto de individuos dispersos por un territorio que actúan en una dirección y con un objetivo, necesita de algún tipo de organización de base que agrupe sus miembros y los conecte con la esfera del partido. Según Duverger la organización de base ha evolucionado en el tiempo y es diferente según el tipo de partido. Así encontramos el comité, propio de los partidos de notables, la sección, típica de los partidos socialistas y adoptada por todos los partidos de masas, la célula, prácticamente en desuso, que era la organización de base de los partidos comunistas en la clandestinidad, y la milicia, propia de los partidos fascistas, que prácticamente ha desaparecido. (2)


En la actualidad los partidos se estructuran mediante organizaciones de base similares al comité o la sección, que pueden ser territoriales o sectoriales, y reciben distintos nombres. Todas presentan una interdependencia de mayor o menor grado, están conectadas entre sí y dependen de una estructura piramidal que está por encima. Estas instancias superiores intermedias, situadas entre organizaciones de base y los órganos superiores decisorios, tienen un ámbito de actuación que normalmente se corresponde con la circunscripción electoral o la división administrativa del Estado (en España es la provincia). Sus funciones son coordinar las distintas organizaciones de base y garantizar que éstas aplican las decisiones tomadas por los órganos decisorios del partido.


El órgano superior de los partidos es la Asamblea General o Congreso, formado por compromisarios o delegados de las diversas organizaciones de base, que se reúne de forma periódica. La Asamblea General acuerda las directrices políticas básicas del partido y elige el órgano ejecutivo permanente, que será el órgano superior del partido entre congresos. Este último órgano elige a su vez a un grupo reducido de personas que serán los auténticos dirigentes del partido con funciones decisorias y ejecutivas.


Los partidos dependen cada vez más de sus órganos de dirección y no del debate y la discusión que realizaban afiliados y militantes. Se produce una concentración en la toma de decisiones en el órgano director, numéricamente reducido. Esto puede dar lugar a tendencias oligárquicas y prácticas antidemocráticas. Esta tendencia se suele justificar, en algunos partidos, por la complejidad social y la necesidad de tomar decisiones con urgencia, sin margen de tiempo para debatir. Satisfacer el requisito de democracia interna, que los estatutos de los partidos y las Constituciones nacionales establecen, no resulta “operativo”.


Pero existen otras razones para dejar de lado las discusiones políticas de los afiliados. Michels formuló la “Ley de Hierro de la Oligarquía”, según la cual toda organización se fundamenta en prácticas oligárquicas (Michels, 1983). Los líderes del partido se rodean de un pequeño número de personas que les son fieles y que, junto a ellos, constituyen una élite que decide la estrategia y la táctica del partido. Por ello los partidos pueden llegar a representar la voluntad de la respectiva élite, y no la de sus afiliados.


Los dirigentes, la oligarquía del partido, no surge de la nada. Son individuos con unos conocimientos superiores, o así debería ser, con un mayor dominio de la práctica política y tienen nexos con las élites de otros partidos y sectores sociales. Se supone que son gente preparada que ha seguido un cursus honorum. Según Michels son los únicos, o casi, que pueden dirigir un partido de forma eficaz y exitosa, porque la mayoría de los afiliados no disponen de preparación o cualificación suficiente para ello. Esto que el autor calificaba de “incompetencia de las masas” hace necesario el liderazgo, y provoca que las mismas masas sean quienes reclamen un líder.


Según Panebianco estos líderes controlan las relaciones del partido con su entorno, los canales de información y comunicación del partido, las reglas formales internas, la financiación y el reclutamiento y promoción de la militancia. (Panebianco, 1990)


El liderazgo, la división del trabajo, la concentración de la dirección en unos pocos, esa oligarquía elitista, son fenómenos que pueden poner en peligro la democracia interna de los partidos políticos. El grado de oligarquía en los partidos no sólo depende de su ideología sino también del tamaño de estos. Los partidos más grandes y con más presencia en las instituciones tienden a ceder un poder mayor a sus líderes, y a tener un funcionamiento interno menos democrático. En términos ideológicos, los partidos conservadores son los que tienden más a prácticas oligárquicas, mientras que los partidos de izquierda son menos propensos a estas prácticas o las desarrollan de un modo más sutil.


El poder de la cúpula se refuerza a través de los Congresos o Asambleas Generales, promoviendo que se aprueben las líneas de actuación definidas previamente por los líderes, o procurando que salgan elegidos delegados poco conflictivos o continuistas. Por consiguiente, el control democrático en el interior de los partidos es muy escaso, y los líderes tienen un margen de gran discrecionalidad para orientar política y estratégicamente al partido, sin tener que hacer consultas ni concesiones al conjunto de los afiliados. Incluso cuando agotan su vida política ellos mismos son quienes eligen a sus sucesores por vía de cooptación.


Michels argumenta que los afiliados tienen que saber que el liderazgo es técnicamente necesario. Pero ¿qué pasa cuando la oligarquía llega al punto en que el líder se confunde con el partido, aquel punto en que los intereses particulares de este se confunden con los generales del partido? Ello nos puede llevar a pensar que los partidos, que supuestamente son garantes de la democracia, carecen de democracia interna, y que por tanto no existe la democracia si no es democracia directa.

Fernando M. García Nieto

 


(1) Matas, J. (2006). “Manual de Ciencia Política”. Tecnos.
(2) Duverger, M (2012). “Los Partidos Políticos”. Fondo de Cultura Económica de España.

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